viernes, 29 de abril de 2016

San Gombert de Avenay, mártir.

San Gombert de Avenay, duque, monje y mártir. 29 de abril.

Martirio de San Gombert.
Iglesia de Val d'Or.
Fue de familia ilustre, emparentada con los reyes francos y aliada en las batallas y trabajos de los reyes Chilperico y Clotario II. Su hermano fue el gran arzobispo de Reims, San Nivardo (1 de septiembre). Aunque ambos se educaron entre los devaneos y poca vida interior de la corte, fueron piadosos y ejemplares desde niño. Leer las Escrituras, meditar, visitar la capilla y socorrer a los pobres eran sus aficiones. Cuando llegaron a la juventud, Nivardo continuó la carrera eclesiástica a la que estaba destinado, y Gombert fue casado con Santa Bertha (1 y 11 de mayo), joven ilustre por su nacimiento y por sus virtudes. Para nuestro santo, el compromiso había significado una losa pesada, pues la vida monástica era su ilusión, pero la leyenda cuenta que estando lamentando su destino, oyó una voz del cielo que le dijo: "Gombert, no temas dar tu consentimiento para tu matrimonio con Bertha, porque Dios hará de ello algo grande". Una vez casados, Gombert halló en Bertha su compañera ideal de piedad. coincidían en todo su deseo de vivir para Dios, por lo que decidieron en virginidad perpetua, como hermano y hermana en Cristo.

A la muerte de Nivardo, Gombert tuvo un encontronazo con el sucesor de este, San Rieul de Reims (3 de septiembre), pues Nivardo había dejado toda su herencia a la catredral y a las abadías de Villiers y Verzy, pero todas estas propiedades pertenecían a ambos hermanos, cosa que defendió nuestro santo frente a Rieul, que reclamaba todo para la Iglesia. Sin pleitos, lo resolvieron como hermanos en Cristo, dividiendo exactamente a la mitad y por su justo valor todas las tierras y feudos, sin perjudicarse uno al otro.

Según avanzaba la vida de ambos esposos, más les llamaba el claustro a cada uno, así que resolvieron separarse y entrar en religión para entregarse enteramente a Dios. Construyeron un bello monasterio femenino en Reims, dedicado al apóstol San Pedro, que no hay que confundir con el fundado por San Baudry (16 de octubre) para su hermana Santa Bova (24 de abril). Luego de esta obra, Gombet tomó el hábito monástico y junto a otros monjes partió a Irlanda, a visitar los santos lugares desde donde tantos santos misioneros habían evangelizado el continente. Otras versiones dicen que fueron a Altenzell, tierra de frisones. Donde fuese, edificó un monasterio con una bonita iglesia, en un territorio sembrado de paganos. Estos estaban molestos por las conversiones que lograban los monjes, y ver como su religión pagana iba a menos, así que, alentados por sus hechiceros, asaltaron el monasterio. Gombert instó a los monjes a no defenderse, sino a ofrendar la vida a Jesucristo. Fue a la iglesia y postrado ante el Sacramento, esperó la muerte. Los idólatras entraron violentando las puertas, le atraparon y le arrastraron a las afueras del poblado, donde le apalearon y finalmente le decapitaron, a 29 de abril de año incierto, a finales del siglo VII.

Relicario de los Santos en Val d'Or.
Bertha, por su parte, se había consagrado en el monasterio de Val-d’Or, en Avenay, donde sería martirizada por unos parientes de San Gombert. Luego de esto, ella apareció a su asesino y le dijo que solo hallaría perdón de Dios si trasladaba las reliquias de su marido al monasterio de Val-d’Or. Así se hizo, y los dos cuerpos reposaron juntos en la misma sepultura hasta hoy. Crónicas del siglo XII cuentan que en las ocasiones en que se abrió el sepulcro, aún podían verse las heridas de ambos, como si fuesen recién hechas, incluso que alguna vez sangraron.


Fuentes:
-“Les Petits Bollandistes”. Volumen 5. Bruselas, 1645.

jueves, 28 de abril de 2016

San Patricio y compañeros mártires.

Santos Patricio de Prusa, obispo y sus compañeros Acacio, Menandro y Polieno, presbíteros; mártires. 28 de abril y 19 de mayo, Iglesias Ortodoxas Griegas.

Sus Actas dicen que era obispo de Prusa, Bitinia en el año 100. Esta ciudad tenía unas aguas termales muy conocidas, donde se veneraba al dios Esculapio, al que los paganos atribuían las curaciones que en los manantiales ocurrían. Julio, procónsul de Bitinia, estando de paso en Prusa, probó los baños calientes, de los que salió fresco, vigoroso, y con buena salud. Considerándose en deuda con Esculapio, decidió que el mejor sacrificio que podía ofrecer a su dios sería obligar al obispo de los cristianos a adorarle. Algunas versiones erróneas dicen que la idea fue sacrificarle al obispo, pero eso es absurdo, siendo los sacrificios humanos algo tan ajeno a las religiones grecorromanas. No leemos algo parecido en ningún acta martirial, veraz o falsa, pues los dioses de dicho panteón no exigían humanos en ofrenda. Pues eso, que fueron capturados Patricio y tres de sus presbíteros, Acacio, Menandro y Polieno. Cuando estuvieron frente al procónsul, este les dijo:
Julio: Tú, que te dejas llevar por historias vanas, niega si es posible el poder de nuestros dioses y su cuidado providencial sobre nosotros, concediéndonos estas aguas minerales, dotadas por ellos con virtudes saludables. Por ello, insisto en que sacrifiques a Esculapio, con el fin de evitar ser duramente atormentado si no cumples.

Patricio: ¡Cuántas cosas malvadas están contenidas en las pocas palabras que has pronunciado!

Julio: ¿Qué maldad se puede descubrir en mi discurso? ¿No son las curas diarias, provocadas por estas aguas, claras y evidentes? ¿No lo he experimentado yo?

Patricio entonces predicó al procónsul, y no negó las virtudes saludables de las aguas, ni los curas realizadas en los cuerpos, sino que trató de convencer al gobernador, y un numeroso público de que estas aguas, y todas los demás cosas del mundo, habían recibido su ser y perfección Único Dios verdadero, y de su Hijo Jesucristo. Mientras daba sus razones, fue interrumpido por el procónsul, que gritó: 


Julio: ¿Pretendes decir que Cristo hizo estas aguas, y les dio su virtud?

Patricio: Sí; sin lugar a dudas, lo hizo

Julio: Si yo te meto en estas aguas para castigarte por su desprecio de los dioses, ¿imaginas que tu Cristo, a quien supones hacedor de ellas, preservará tu vida en medio de ellas?

Patricio: No desprecio a tus dioses, porque nadie puede despreciar lo que no existe. Puedes estar convencido  de que Jesucristo puede preservar tan fácilmente mi vida, cuando me metas en estas aguas, como puede permitirse tomarla para sí. Todo lo que se refiere a mí es perfectamente conocido por Él, ya que está presente en todas partes. No cae un pájaro al suelo, ni un cabello de las cabezas, sino por su buena voluntad y placer. Esto lo tendrías que considerar como un oráculo de la verdad misma, ya que un castigo eterno en el infierno espera a todos los que, como tú, adoran ídolos.

Estas palabras, claro está, enfurecieron al procónsul, que mandó metiera al santo obispo en las aguas hirvientes. Mientras lo lanzaban, Patricio oró: "Señor Jesucristo, ayuda a tu siervo". Varios de los guardias que le sujetaban se quemaron con el agua, pero no ocurría lo mismo con nuestro mártir, que continuó metido en ella un tiempo considerable sin sentir el más mínimo dolor, como si no fuera aquello más que un baño templado agradable. El procónsul, enfurecido, ordenó le sacaran y decapitaran. Después encomendar su alma a Dios con una breve oración, Patricio se arrodilló, y le fue cortada la cabeza, de acuerdo con la sentencia. Los fieles que estaban presentes en la ejecución tomaron su cuerpo y le enterraron cerca del camino de la ciudad. Su martirio ocurrió el 19 de mayo del año 100. Sus presbíteros fueron decapitados tras él.

Menologios antiguos, como el “Chronicon” recogen su "passio", en el apartado "Patricii Episcopi Prusæ. Respuesta ad Judicem". Los martirologios orientales le ponen a 19 de mayo, pero los occidentales, como el romano, lo hacen a 28 de abril, tal vez por una conmemoración de traslación de reliquias a una iglesia que tuvo dedicada en Constantinopla. También tiene mención a 10 de junio entre los Santos Obispos de Prusa, como los santos Alejandro, Jorge y Timoteo. En las iglesias orientales se solicita su intercesión para superar las bajas y "calurosas" pasiones.


Fuente:
-"The lives of the fathers, martyrs, and other principal saints". Volume IV. REV. ALBAN BUTLER. Londres, 1821.

viernes, 22 de abril de 2016

Leónidas, el filósofo mártir.

San Leónidas de Alejandría, y compañeros mártires. 22 de abril.

Este mártir es el padre del célebre Orígenes, el apologeta y teólogo cristiano. Leónidas fue igualmente filósofo de renombre, y convertido una vez convertido a la fe de Cristo, se entregó al estudio de las Escrituras y la Teología cristiana, incipiente en aquellos tiempos, y que pugnaba por entenderse con la filosofía y el mundo más allá del contexto hebreo. Orígenes cuenta que su padre le quería mucho y que en ocasiones, mientras él dormía, o su padre le creía dormido, le besaba en el corazón, venerándolo como templo del Espíritu Santo.

Cuando Orígenes tenía 17 años, su padre fue detenido por orden de Leto, gobernador de Egipto, a causa de su fe cristiana. Y el mismo Orígenes cuenta que quería unirse a él en su destino, para padecer martirio por Cristo. Y si no lo hizo fue por obra de su madre, la cual le escondió toda la ropa, dejándole desnudo y con vergüenza de salir así a la calle. Escribió a su padre una carta, conocida como "Exhortación al martirio" donde le anima a seguir adelante y a confesar a Cristo, sin temer dejar a su familia, que ya Dios proveería. Leónidas fue decapitado en 202, imperando Severo, junto a otros cristianos que igualmente no renunciaron a Cristo. Fueron Arator, Quirico y Basilia. Y Dios proveyó, pues una mujer rica se hizo cargo de la viuda y los niños, cuyos bienes, como mandaba la ley, habían sido confiscados.


Fuentes:
-“Historia eclesiástica general”. Tomo I. R. P. GABRIEL MARIN DUCREUX. Madrid, 1805.
-“Lay Saints: Models of Family Life”. JOAN CARROL CRUZ. Charlotte, 2015.

sábado, 9 de abril de 2016

Beata Margarita Rutan, mártir.

Beata Margarita Rutan, virgen Hija de la Caridad y mártir. 9 de abril.

"Jamás me tocarás viva".
Infancia yvocación.
Margarita nació en Metz, Lorena el 23 de abril de 1736. Fue la octava de 15 hermanos, hijos un cantero y su mujer, profundos cristianos, que educaron a sus hijos en la virtud y la fe cristiana. Además de Margarita, otras dos hermanas, Francisca y Antonia, serían Hijas de la Caridad, además de una sobrina. Su infancia fue dura, incluso fue peón de su padre en los trabajos de albañilería y cantería. A los dieciocho años Margarita sintió la vocación religiosa, encaminada al servicio de los pobres en las Hijas de la Caridad y así se lo confió a su familia, pero esta no quiso hablar del tema hasta la mayoría de edad. Así, el 23 de abril de 1757, a la par que cumplía 21 años, comenzó su noviciado en la Casa Madre de las Hijas de la Caridad en París. Al instante le encargaron misiones con los enfermos y pobres, a los que servía como al mismo Cristo. 

Religiosa en lo bueno y lo malo.
Terminado el noviciado, la enviaron a Pau, donde pronto organizó una pequeña fábrica de lana junto al hospital en el que servían las Hermanas. Con este telar, dio trabajo a las mujeres viudas o enfermas que no tenían sustento propio. De allí la destinaron a los hospitales de Fontainebleau, Brest, y otros, en los que dio ejemplo de caridad y abnegación heroicos, siendo amada por las gentes sencillas y sus superioras. En 1779 es nombrada superiora de la comunidad que D’Aulan, obispo de Dax quiere se haga cargo del nuevo hospital que ha fundado. Margarita, como buena Hija de la Caridad, organiza, asiste, visita, negocia. En poco tiempo al hospital añade una bella capilla y una escuela para niñas huérfanas o expósitas. Diez años más tarde, en 1789, se unirá a ella su sobrina, la religiosa Ana Sofía, quien será testigo de la vida sacrificada y del martirio de su tía, de lo que dejará constancia escrita. 


Ese mismo año comienza la persecución contra la Iglesia, destruyendo junto a la libertad religiosa, el único socorro que tenían miles de pobres en toda Francia. La ciudad de Dax fue una de las que más padeció los desmanes a los que la Revolución Francesa nunca debió ceder. La Casa de las Hijas de la Caridad, obra preciosa de la Iglesia en la ciudad pronto se convirtió en el centro del odio contra la religión. Era una casa “refractaria”, “oscurantista”, donde “se obligaba a las mujeres a tener votos de esclavas”, a decir de quien no puede ver en el servicio abnegado a los pobres sino una esclavitud, solo porque su falta de religión le impide abnegarse igualmente. El obispo de la ciudad y el capellán de la Casa fueron destituidos por el Comité, y en su lugar nombraron a sacerdotes “juramentados”, o sea, que habían firmado la “Constitución Civil del Clero”, de sonado contenido neopagano y anticristiano. Al verse acosadas en su aspecto externo, Margarita decidió que las religiosas vistieran de seglar, cosa que, en definitiva, es más afín al espíritu de San Vicente de Paúl (27 de septiembre y 26 de abril, traslación de las reliquias). 

Continuaron su trabajo un tiempo más, hasta que en 1792 las Hijas de la Caridad son acusadas de robo de bienes públicos (por aceptar limosnas). En diciembre de 1793 los revolucionarios se presentaron en el hospital y acusaron a nuestra Beata de “fanática” e “incívica”, por continuar una labor religiosa, no dejar de rezar y mantener documentos peligrosos a la Revoclución. Documentos que no eran más que estampas, libros de devoción, etc. No deja de ser irónico que los verdaderos fanáticos del control, la opresión, la injusticia, llamasen fanática a una mujer coherente con su fe y oficio. 

Prisión y martirio.
El 23 de diciembre fue encarcelada, sin más razón que su fe católica y su condición de religiosa, que no hay otra. A principios de abril le confirmaron la acusación y la condena a muerte por contrarrevolucionaria. Margarita solo pidió perdón de Dios para aquellos que la condenaban injustamente. El 9 de abril de 1794 ella y el párroco de Gaube, un anciano sacerdote, fueron sometidos al escarnio público y atadas las manos a la espalda, fueron conducidos a la plaza principal de Dax, centro de las ejecuciones revolucionarias. La plaza estaba abarrotada de gente, mucha de ella asistida o visitada por la condenada. Dos soldados, apenados, se condolieron de la religiosa, y ella los animó, y a uno regaló su reloj y a otro su pañuelo. Subió a la plataforma de la guillotina, y antes de inclinar la cabeza, un soldado intentó quitarle la cofia atada al cuello, pero ella se le encaró y le espetó: “Déjame, ningún hombre me ha tocado jamás y tú tampoco lo harás mientras viva". Al ser decapitada, el infame tomó la cabeza y la abofeteó pretendiendo escarnecerla. En 1795, sustituido el Comité, el Consejo Administrativo de la ciudad reconoce que Sor Margarita había sido sacrificada injusta e inhumanamente. Y que fuera gente que llenaron Francia de absurdos cultos “a la diosa razón”, cambiaran el calendario gregoriano por referencias estacionales, y destruyeran tanto y tanto arte, pues tiene más ironía. En todo caso, si fanática fue, no derramó más sangre que la suya, en contraste con los “libertadores del pueblo”.


Beatificación de Margarita Rutan.
Culto y beatificación.
En 1907 Mn. Touzet, obispo de Aire inició el proceso de canonización, en el cual testificaron incluso juristas expertos en la Revolución Francesa, que dictaminaron que ni siquiera bajo las leyes inicuas y ridículamente fanáticas (esas sí) se podía acusar a Sor Margarita Rutan de delito alguno. En 1909 el proceso se reabrió a petición de Roma. En 1916la causa pasó a Roma, donde, a 24 de enero de 1917 Benedicto XV, firmó la apertura de la causa. En 1918 la Congregación de Ritos ratificó el “non cultu”, una verificación necesaria desde los tiempos de Benedicto XIV, que invalidaba cualquier proceso si el candidato había sido objeto de culto previamente y sin autorización. Esta norma ya no está vigente, pues ciertamente contradice el origen de las beatificaciones, que son precisamente la ratificación de este culto. De hecho, en 1994 la Iglesia de Dax celebró los 200 años del martirio de Sor Margarita Rutan. La Causa durmió en los archivos hasta 1999, en que una comisión histórica comenzó a remover las causas olvidadas. En 2000 el Abbé Devert se hace cargo de la Causa como postulador, para lograr que a 1 de julio de 2010, el papa Benedicto XVI firmara el Decreto de martirio de Sor Rutan. Y fue beatificada en la misma ciudad que la vio dar su vida por Cristo, el 19 de junio de 2011.


Fuente:
-http://rutan.cef.fr/

viernes, 8 de abril de 2016

Santos Edesio y Anfiano, mártires.

Santos Edesio y Anfiano, hermanos mártires. 8 de abril.

Santos Edesio y Anfiano
con San Tito el Taumaturgo.
Vivieron ambos hermanos entre finales del siglo III y principios del IV. Nacieron en Licia, y eran hijos de padres ricos y paganos. Estudiaron en una prestigiosa escuela de Beyrut, sitio donde se convirtieron a la fe de Cristo, y donde dieron testimonio de su fe cristiana con su vida íntegra, casta y caritativa. Una vez regresados a casa, decepcionados de la vanidad del mundo, dejaron a sus padres y se fueron a Cesarea. Allí fueron discípulos de San Pánfilo (16 de febrero) y se dedicaron al estudio de las Escrituras y los primeros Padres y al ejercicio de la caridad. Edesio continuó sus estudios de filosofía, en los que adelantó muchísimo en poco tiempo. Era firme defensor de la justicia, y a causa de ella (motivado por su fe cristiana) sufrió condena de trabajar en unas minas en Palestina, con menos de 20 años. De allí fue trasladado a Alejandría. 

Así ambos hermanos, separados por la distancia, ambos estaban unidos por su fe cristiana y su compromiso con los pobres o los perseguidos. Anfiano, animado a predicar a Cristo, se fue donde Urbano el gobernador, y llegó en el preciso momento en que este sacrificaba a los dioses; le sostuvo el brazo, y sin soltarlo, le habló de lo vano del culto a dioses inicuos, mientras se lo negaba al verdadero Dios. Los asistentes al sacrificio se arrojaron sobre él, le molieron a golpes y el gobernador le mandó a la cárcel. Al día siguiente fue presentado al gobernador, que le obligó a sacrificar. Como Anfiano se negó, entonces Urbano le hizo rasgar los costados, descubriéndole los huesos y las entrañas. Le apalearon tanto que le hincharon la cabeza y le desfiguraron el rostro de tal modo que, según Eusebio, le dejaron irreconocible. Como tan dolorosos tormentos no mellaban su constancia, le encendieron al rededor de los pies mechas encendidas, que le consumieron la carne, viéndose los huesos. Así le enviaron a la cárcel, para sacarle al otro día y al tribunal. Este, al constatar que no había nada que hacer, mandó que le arrojaran al mar. Eusebio dice “parecerá increíble lo que voy a referir; mas ello sucedió: todos los de Cesarea fueron testigos del milagro; así no es justo callarlo. Luego pues que el santo cuerpo fue sumergido en el agua, se movió la más horrorosa tempestad en el mar y en el aire, y hasta la tierra y la ciudad de Cesárea se estremecieron”.

En cuanto a Edesio, su amor por la justicia también le llevó a reprender públicamente al gobernador de Alejandría, el cual castigaba sin piedad a hombres, paganos o cristianos, abusaba de las mujeres, vírgenes o casadas. Eusebio nos cuenta que por confesar a Cristo, fue flagelado y atormentado junto a un joven llamado Urbano. Como no podían hacerle apostatar, fue metido en un saco de piel de buey, junto a con un perro y un áspid, y arrojado al mar, como lo había sido Anfiano. Ambos padecieron en 305, imperando Maximiano.


Fuente:
-“Tratado de la Iglesia de Jesucristo o Historia eclesiástica”. Volumen 3. Dn. FÉLIX AMAT DE PALAU Y PONT. Madrid, 1806.