jueves, 6 de octubre de 2016

Santa Fe de Agen.

Santa Fe de Agen, virgen y mártir. 6 de octubre.


Iglesia de Sélestat,
Francia.

Su culto está perfectamente documentado desde el siglo V, cuando el obispo San Dulcidio (17 de octubre) traslada sus reliquias. Pero sin embargo, su "historia" está mezclada con la leyenda, llena de lugares comunes a otras actas de mártires, portentos y demás datos irrelevantes. A grosso modo, su leyenda tardía narra que Fe era natural de Agen (otras versiones la hacen portuguesa) y desde niña fue educada en la fe cristiana, y creció con gracia, sabiduría y piedad. Imperando Diocleciano y Maximiano, se movió la persecución contra los cristianos y Daciano fue enviado a España y luego a la Galia, llegando a Agen, donde sabía que había una fuerte comunidad cristiana. Mandó apresar a la joven virgen Fe, que solo tenía 12 años, y esta encomendándose a Dios, fue por su propio pie al tribunal, acompañada de su hermana Alberta:

Daciano: Di tu nombre y si profesas la nueva religión.
Fe: Me llamo Fe, y la religión que profeso es la de Jesucristo, al que sirvo desde mi infancia, y a quien confieso ahora por Dios verdadero con toda la veneración que me es posible.
Daciano: Escucha mi consejo, noble virgen, para que puedas conservar la extraordinaria hermosura de tu juventud: deja la nueva religión de un hombre que fue crucificado por sus delitos, y sacrifica a Diana, que es la diosa protectora de tu sexo. Si lo haces yo te enriqueceré con grandes bienes.
Fe: Sé muy bien que todos los dioses son demonios; y sin embargo ¿quieres que les ofrezca sacrificio?
Daciano: ¿Cómo te atreves a decir que son demonios nuestros dioses? ¡O les ofreces sacrificios o disponte a padecer grandes tormentos!

No accedió a la idolatría la joven Fe y Daciano mandó a los verdugos que la tendieran sobre unas parrillas de hierro, y bajo ella se pusiera un fuego intenso. Hasta los mismos paganos quedaron espantados con aquel castigo y comentaban la injusticia que significaba. Y viendo la constancia de la virgen, dejaron la idolatría, confesaron a Cristo y alcanzaron el martirio. Además, había algunos cristianos ocultos, entre ellos el obispo San Caprasio (6 de octubre), que había huido de la persecución, pero se hallaba entre la multitud. Pidió a Dios le enviase una señal del cielo sobre la virtud de la mártir y de pronto vio bajar del cielo una paloma blanca que con sus alas neutralizaba el daño del potente fuego y que al mismo tiempo dejaba caer sobre Fe un rocío celestial que le impedía sentir dolor. Visto esto, Caprasio salió de su anonimato y confesó ser cristiano ante Daciano, que mandó le tendieran igualmente sobre el fuego. Y viendo Daciano que no lograba reducir a los dos santos, mandó les degollasen a los 3. Y con ellos padecieron los Santos Primo y Feliciano (6 de octubre), a los cuales no hay que confundir con los santos Primo y Feliciano de Roma (9 de junio).

Los cuerpos de todos fueron abandonados fuera de la ciudad, pero los cristianos los enterraron, guardando la memoria del sitio. Allí estuvieron pasada la paz de Constantino y más aún hasta que, como dije, Dulcidio los trasladó a la iglesia de Nuestra Señora, conocida en realidad como de Santa Fe. Lamentablemente la iglesia fue demolida en el siglo XIX (no la primitiva, sino las sucesivas). Allí se veneraban las reliquias de Santa Fe hasta que el siglo XI se las llevaron por la fuerza a Conques y en realidad es desde aquí desde donde se irradia el culto a la santa. 


Martirio de Santa Fe.
Iglesia de Sélestat, Francia.
El monasterio de San Pedro de Besalú, Cataluña, presume de tener los cuerpos de Santos Primo y Feliciano, a los que algunos escritores carmelitas hacen santos de su Orden. Por su parte, el monasterio de Vallés afirma haber trasladado el cuerpo de Santa Fe, pero ha de tratarse de otra santa del mismo nombre, o de reliquias falsas. Lo cierto es que hasta 1835, cuando se desamortizó el monasterio, se celebraba la fiesta de Santa Fe con gran esplendor.

Iconográficamente, es reseñable que Santa Fe es la única santa de la que se menciona el martirio de una parrilla, que ciertamente es falso, pues esta no se usó como instrumento de martirio durante la dominación romana. Igualmente llama la atención su relicario de Conques que en realidad representa a un niño, y que en origen debió ser un exvoto funerario a un niño noble. 

Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J.
-"Dix mille saints: dictionnaire hagiographique". A. SIGIER. 1991.

viernes, 30 de septiembre de 2016

San Winegrial, monje y mártir.

San Winegrial (Wigrial) de St-Lery, monje y mártir. 30 de septiembre. 

Vivió sobre el siglo IX, y era monje del monasterio de San Lery (30 de septiembre). Era un religioso dotado de facilidad de palabra, y querido por muchos. Guardaba sesenta ducados para la construcción del altar de la basílica de St-Lery, cuando dos parientes y discípulos suyos, se hicieron una copia de la llave y robaron el dinero. Pero temerosos de que el santo sospechara de ellos, tomaron una hoz le degollaron y le tendieron en su camastro. Otro ejemplo de mártir por causa tan profana como el dinero lo hallamos en San Salvio de Amiens (26 de junio; 11 de enero, Martirologio Romano; 10 de septiembre, en Cladelles; y 15 de octubre, elevación de las reliquias).

Cuando fue descubierto el crimen, hubo gran dolor en todos los que le conocían y durante los funerales, imploraban a San Lery que desvelase a los autores del crimen. Y he aquí que de pronto aparecieron manchas de sangre en las ropas de los asesinos. Fueron atrapados y como se solía hacer, les cortaron las manos y luego les ahorcaron de un poste. Por su parte Winegrial fue honrado como mártir y su sepulcro venerado durante siglos.


Fuente:
http://www.cc-mauron-broceliande.com/saintlery.pdf

miércoles, 21 de septiembre de 2016

Mártir por la educación de las familias.

Beato José Vila Barri, presbítero y mártir.

Nació en Camprodón, Gerona, el 14 de abril de 1910. Sus padres se llamaron Juan e Iluminada, y pertenecían a una baja clase social. Tuvo dos hermanas más. A los 10 años su madre enviudó y la situación económica familiar empeoró. Al año siguiente fue admitido en el colegio para huérfanos de San Julián, en Vilatorta. Allí estudió la primaria y ya desde esa edad se le veía piadoso y caritativo con sus compañeros. 

El 25 de julio de 1925 entró como postulante del Instituto de Hijos de la Sagrada Familia en el colegio de Blanes. Esta congregación religiosa, religiosa católica fundada por San José Manyanet (16 de diciembre) en el siglo XIX, para la formación cristiana de las familias y la juventud, teniendo como modelo y patronos a la Sagrada Familia. Comenzó el noviciado el 25 de septiembre de 1927, en el colegio La Sagrada Familia de Les Corts. Al año siguiente, 26 de septiembre, hizo sus primeros votos y quedó en el mismo colegio para formarse para el sacerdocio. A la par, ejerció su vocación de maestro en el que había sido su propio colegio San Julián y en el de Santa María de Blanes. Hizo sus votos solemnes 20 de septiembre de 1935 y el 17 de diciembre de ese mismo año fue ordenado diácono. Accedió al presbiterado en Gerona, el 7 de marzo de 1936, cantando la primera misa a los pocos días en el colegio Nuestra Señora de Loreto, en Les Corts. Poco tiempo duró su vida de presbítero, pero en esos meses previos a su martirio se le vio celebrar devotamente.


El 18 de julio de 1836, día del alzamiento, estaba en la residencia de Mas Loreto de Mosqueroles como prefecto de escolares, teniendo a su cargo a doce estudiantes de filosofía. El 22 de julio les avisaron de la llegada de los comunistas al pueblo y del saqueo al que habían sometido a algunas familias, a la parroquia y las intenciones de quemar la propia residencia de los Hijos de la Sagrada Familia. Los jóvenes se dispersaron por los campos, hallando refugio en algunas casas de amigos. Nuestro beato fue el último en irse, luego de colocar a los demás, incluido el Hermano Juan Sierra, al que consiguió un salvoconducto para que pudiera esconderse en el consulado norteamericano de Barcelona. El 2 de agosto salió de la residencia junto con el Beato Pedro Ruiz (sería capturado en La Pobla de Lillet el 4 de abril de 1937, siendo martirizado el día 12 en Sant Fruitós de Bages) hacia Vic. También le acompañaba el Hermano Casimiro Roca. En Vic les acogió su hermana Isabel, que les consiguió salvoconductos para llegar a Manresa, aunque nuestro José quedó unos días más con su hermana y con su tío, el escolapio Buenaventura Belart. 


El 20 de septiembre su tío intentó seguir hacia Vic, con la intención de embarcar hacia Roma, pero fue descubierto y detenido. Esa misma tarde apresaron a José, siendo asesinados los dos la noche siguiente, 21 de septiembre, en Gurb de la Plana. Fue enterrado en el cementerio de Granollers de la Plana, pero en 2007 sus reliquias fueron trasladadas a la capilla de los mártires de la iglesia San José Manyanet de Barcelona, de los Hijos de la Sagrada Familia. Fue beatificado junto a otros 522 mártires de la persecución religiosa en España, el 13 de octubre de 2013 en Tarragona, por el Cardenal Angelo Amato en nombre del papa Francisco.


Fuente:
http://preguntasantoral.blogspot.com.es

domingo, 18 de septiembre de 2016

San Ferreol, el encadenado.

San Ferreol de Vienne, soldado mártir. 18 de septiembre.

Ferreol era natural de Vienne, en la Galia, y llegó a ser tribuno de la guardia romana. Imperando Diocleciano se desató la persecución y Ferreol, que sabía que entre sus tropas estaba el soldado San Julián (28 de agosto), que era cristiano, le animó a irse de la ciudad. La leyenda dorada de Santiago La Vorágine (13 de agosto) cuenta que no fue por huir, sino por poder padecer martirio con más gloria al ser mártir en un sitio donde no fuera conocido, además de para no dejarse convencer de sus padres. Pero eso se lo inventa el escritor porque le parece que por irse el santo tiene menos mérito. Ya sabemos cómo era La Vorágine.
 
Pues una vez que Julián partió, el gobernador Crispín mandó apresar a los cristianos que había en la ciudad, sobre todo a los principales, con especial encomienda que apresaran a Ferreol, del que se decía era cristiano. Cuando estuvieron frente a frente, Crispín intentó hacer que Ferreol sacrificara a los dioses, a lo que respondió el santo: "Yo soy cristiano, y no puedo adorar á tus dioses. A los Emperadores he servido en la milicia el tiempo que les podía servir como cristiano, y cuando di la obediencia, determiné de obedecer leyes justas, y nunca a leyes injustas, sacrílegas y malas; y así tengo puesto de militar contra los enemigos del Estado como debo, pero no contra los Cristianos". Y un largo diálogo, legendario, tuvo lugar, para concluir Ferreol: "Me he propuesto adorar al Criador, y no a la criatura, ni a tus dioses, hechos por manos de hombres".

Viendo Crispín la constancia de Ferreol, lo mandó a azotar, y echarlo después a la cárcel cargado de cadenas. Pero al tercer día de estar en ella cayeron milagrosamente las cadenas quebradas en mil pedazos, y se le abrieron las puertas de par en par. Reconoció el santo este singular favor de Dios, y comprobando que los guardas dormían, salió del calabozo y de la ciudad, y se fue camino a Lyon. Pero dos leguas más arriba de Vienne, cayó otra vez en manos de sus perseguidores, que le ataron y le llevaron de nuevo a la ciudad, pero a medio camino le cortáron la cabeza a las orillas del Ródano sobre el año 304.

Las leyendas en torno a Ferreol y Julián son confusas, pues hay varias versiones. La más extendida cuenta que los verdugos llevaban la cabeza de Julián, la enseñaron a Ferreol y le dijeron: "Esto haremos contigo si no sacrificas a nuestros dioses", y como Ferreol se negó, le martirizaron y le sepultaron con la cabeza de Julián en las manos. En 431 San Mamerto de Vienne (11 de mayo) halló las reliquias de Ferreol y Julián, pero no falta la versión que dice que fue San Germán de Auxerre (31 de julio). Ambas versiones sí que coinciden en que la cabeza de Julián y el cuerpo de Ferreol estaban incorruptos, como acabados de enterrar.

La devoción a San Ferreol pasó a España y en Cataluña tuvo alguna devoción, llegando a trasladarse algunas reliquias suyas a Besalú, donde aún se le venera. En Olot, Gerona, se le venera también.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000. -"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.

viernes, 16 de septiembre de 2016

San Cipriano de Cartago, obispo y mártir.

San Cipriano de Cartago, obispo y mártir. 14, y 16 de septiembre junto a San Cornelio papa, en la Iglesia Romana; 31 de agosto, Iglesia Rusa y 2 de octubre, Iglesias Orientales.

Nació en el año 200 en Cartago, África, y se convirtió al cristianismo sobre los 40 años, motivado por la vida santa de un sacerdote llamado Cecilio. Era casado y luego de convertirse guardó celibato y dejó la lectura de libros no cristianos, dedicándose al estudio de las Sagradas Escrituras. Tanta era su fama de hombre piadoso que en el 248 fue ordenado obispo por aclamación popular, al morir el obispo de Cartago. Se resistió pero reconoció a Dios en el clamor del pueblo y los sacerdotes.

En 251, el emperador Decio decretó la persecución contra los cristianos, insistiendo en los obispos y en la destrucción de los libros sagrados. Cipriano se esconde pero continúa su predicación y su labor de obispo, enviando cartas a los cristianos exhortándoles a no apostatar para evitar la muerte, como muchos hicieron por miedo. Cuando cesó la persecución y volvió a la ciudad se opuso al regreso a la Iglesia a los que habían apostatado sin exigirles penitencia antes de la recepción de los sacramentos, buscando también fortalecer la fe y prepararse a las futuras persecuciones. Esto le valió ciertas fricciones con el papa San Esteban I (2 de agosto), zanjadas por este con autoridad. En 252, ante la epidemia de peste en Cartago Cipriano organiza la ayuda a los pobres, y vende todas sus posesiones, animando a todos los cristianos a la limosna, y haciéndose presente él mismo para consolar y socorrer alos enfermos y sus familias. El emperador Valeriano, en el año 257, decreta otra persecución aún más intensa que la anterior. Los obispos y sacerdotes recibirían pena de muerte por celebrar una ceremonia religiosa. Ese mismo año Cipriano es desterrado, pero él sigue celebrando la eucaristía, por lo que en el año 258 lo condenan a muerte.

En el juicio, cuyas actas se conservan y son fidedignas totalmente es invitado a dejar la fe cristiana, se niega, confirma su condición de cristiano y de obispo. El juez Galerio dicta la sentencia: "Puesto que se niega a obedecer las órdenes del Emperador y no quiere adorar a nuestros dioses, y es responsable de que toda esta gente siga sus creencias religiosas, Cipriano: queda condenado a muerte. Le cortarán la cabeza con una espada". Al oír la sentencia, Cipriano exclamó: "¡Gracias sean dadas a Dios!"

Todos los cristianos gritaban: "Que nos maten también a nosotros, junto con él", y lo siguieron en gran tumulto hacia el sitio del martirio. Al llegar, Cipriano mandó que después de su muerte le fueran dadas 25 monedas de oro al verdugo que le iba a cortar la cabeza. Los fieles colocaron sábanas blancas en el suelo para recoger su sangre y llevarla como reliquias. Cipriano se vendó él mismo los ojos y se arrodilló. El verdugo le cortó la cabeza con un golpe de espada. Esa noche los fieles llevaron en solemne procesión, con antorchas y cantos, el cuerpo del glorioso mártir para darle honrosa sepultura en la Vía Mappaliana. Era el 14 de septiembre de 258. Galerio murió repentinamente pocos días después, de un ataque al corazón.

Consagración episcopal
de San Cipriano.
Abadía de Ninove.
Dos Iglesias fueron erigidas en honor de San Cipriano, una sobre su tumba, según la antigua costumbre cristiana y otra en el sitio donde fue decapitado. En un principio su memoria se celebró el 14 de septiembre, según el calendario de Fronton, pero en el siglo V se unió a la memoria de San Cornelio, el dia 16 del mismo mes. A principios del siglo IX, unos embajadores de San Carlomagno (28 de enero) en Persia, llegaron a Cartago y pidieron permiso para venerar las reliquias de San Cipriano. Hallaron la tumba en tal abandono que peligraban las reliquias, y pidieron llevarlas consigo, favor que se les concedió. El martirologio de San Adon (16 de diciembre), recoge esta traslación y deposición en 806. Luego fueron trasladadas a Lyon. Por último, el rey Carlos el Calvo, unos años más tarde, las llevó a Campania, para depositarlas junto a las de San Cornelio en la abadía del mismo nombre. Una cuarta traslación, (en este caso de los dos santos) de partes de huesos, se realizó a Flandes, a la Iglesia Colegiata de Rosnay.

Y para terminar, una frase de San Cipriano: "He vivido en este mundo nuestro totalmente alejado de Dios, porque las divinidades estaban muertas y Dios no era visible. Y viendo a los cristianos, he pensado: es una vida imposible, ¡esto no se puede realizar en nuestro mundo! Pero después, encontrando a algunos de ellos, estando en su compañía, dejándome guiar en el catecumenado, en este camino de conversión hacia Dios, poco a poco he comprendido: ¡es posible! Y ahora soy feliz por haber encontrado la vida. He comprendido que aquella otra no era vida, y en verdad sabía ya antes que aquella no era la verdadera vida".


Fuentes:
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000. ‎
-"Vidas de los Santos". Tomo X. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Septiembre. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.

lunes, 12 de septiembre de 2016

San Luis Gabriel, todo por las misiones.

San Luis Gabriel Taurin Dufresse, obispo y mártir. 14 de septiembre.

Nació el 8 de diciembre de 1750 en Lezoux, Puy-de-Dôme, Francia. Su familia, acomodada, pudo solo enviarle a estudiar en la escuela parroquial. Luego le enviaron a Riom, en cuya escuela principal terminó los estudios elementales con aplauso de sus profesores a causa de su piedad, celo por el cumplimiento de las normas y devoción. Con 17 años ya se manifiesta su vocación religiosa y parte a París, donde termina sus estudios e ingresa en el célebre seminario de Saint-Sulpice. Allí cursa la filosofía y teología, y allí conoce a la Sociedad de las Misiones Extranjeras de París, fundado por el jesuita Alejandro de Rhodes, para surtir de misioneros a Asia. Gabriel se apasionó con la misión y en 1774 entró al seminario de la S.M.E.P, donde fue ordenado presbítero el 17 de diciembre de 1774.

Al año siguiente partió a China, con solo 26 años. Fue destinado a la provincia de Sechuan, donde durante siete años desplegó una incesante actividad apostólica, logrando numerosas conversiones, organizando la catequesis y la consolidación de las iglesias locales. Sufrió prisión en Pekín, pero fue liberado. En 1784 se desata la persecución a los cristianos, extranjeros principalmente. Es tomado prisionero, pero nuevamente es liberado y se refugia en casa de una familia cristiana. Su obispo Saint-Martin le envía a Tchen-Tou, donde no le conocían. En 1785 vuelve a ser perseguido, y en un principio se evade, pero termina entregándose para evitar la persecución a otros misioneros. Fue llevado a Pekín, desde donde se le deportó a Manila. En 1880 retornó a China y ese mismo año fue consagrado obispo de Tabraca. En esta época la persecución remitió y el santo pudo dedicarse a su misión apostólica. En 1803 reunió un sínodo para organizar su iglesia, que contaba con casi 50000 fieles conversos. Organizó las parroquias, el catecismo, se preocupó por los sacerdotes y los fieles, alentando a todos con su celo por la causa del Evangelio.

En 1811 volvió la persecución contra todos los misioneros extranjeros y Szechuan fue una de las provincias más castigadas. El 28 de mayo de 1815, Luis Gabriel fue denunciado y llevado atado a Chin-tai, capital de la provincia. A causa de su porte venerable, su ejemplo de caridad y fama de bueno, le permitieron defenderse, hecho que utilizó para diferenciar su labor apostólica de la diplomacia y los intereses de Francia y demás países europeos en China y Asia. Pues, hay que decirlo, los europeos y sus políticas equivocadas, propiciaron el recelo y temores de los chinos ante lo que veían una invasión escalonada. Fue interrogado varias veces y siempre respondió con brillantez y humildad. Los jueces realmente le trataron con cortesía, pero a pesar de ello, el 14 de septiembre el gobernador de Szechuan, le condenó a morir decapitado, un desenlace que nadie esperaba.

La ley mandaba que el emperador debía confirmar o conmutar personalmente cada sentencia de muerte, pero el gobernador pasó de ello, y pretendiendo escarmentar a los demás cristianos mandó le ejecutasen de inmediato. Pero la entereza y las exhortaciones del santo obispo solo hizo que los cristianos presos se confirmasen en su intención de padecer por Cristo. Fue decapitado nuestro santo, y la cabeza fue clavada en una pica como escarmiento. Pero estos no se escondieron sino, al contrario, velaron su cadáver y lo enterraron a los pocos días.

El papa León XIII le beatificó el 27 de mayo de 1900 y San Juan Pablo II le canonizó el 1 de octubre de 2000.


A 14 de septiembre además se celebra a San Crescencio de Roma, mártir.

jueves, 8 de septiembre de 2016

San Adrián de Nicomedia, martir.

La Traslación de San Adrián de Nicomedia, martir. 8 de septiembre.

Era Adrián ministro del emperador en la provincia de Bitinia y como los demás funcionarios, era pagano y adoraba a los dioses. Desatada la persecución de Maximiano, vio padecer el martirio a lo menos 23 mártires, que fueron mutilados cortándoles las lenguas. Se asombró Adrián de la paciencia y más aún, de la alegría de los cristianos al sufrir por Cristo, que no pudo menos que interesarse, y les preguntó: "Por el Dios que adoráis y por quien padecéis semejantes tormentos, os pido me digáis con toda verdad, ¿cuál es el premio que esperáis por padecerlos?" Y los cristianos, por misericordia de Dios, hablaron aún con las lenguas cortadas: "Lo que esperamos de premio es tanto, que ni lo vieron ojos, ni lo oyeron oídos, ni pudo caber en corazón humano; porque es un bien inefable que tiene Dios guardado para sus amigos". (Cf. 1 Cor 2, 9).

Apenas oyó esto Adrián, dijo al escribano del proceso: "Escribe mi nombre con los demás, porque quiero ser cristiano como ellos". Al saberlo el emperador le intentó convencer de su "locura" y como no pudo, le mandó encadenar y meter en la prisión. Allí fue a verlo su mujer Santa Natalia, (4 de marzo, 26 de agosto; 8 de septiembre, traslación, y 10 de diciembre) que era cristiana, aunque en lo escondido y catecúmena aún. Estaba la mujer muy contenta por la conversión de Adrián, le consoló, curó sus heridas y, besando sus cadenas, pidió recibiera la instrucción de los otros cristianos presos. Adrián no quiso que su esposa padeciera, por lo que le dijo: "Ve a casa, hermana mía, que llegando el tiempo de mi juicio, te avisaré para que te halles presente y veas mi fin". Como los demás cristianos, Adrián fue condenado a muerte, por lo que pidió, y obtuvo la gracia de despedirse de Natalia. Cuando ella lo vio aparecer en casa, pensó había sido liberado por su apostasía de la fe cristiana y se negó a recibirlo. Adrián le sacó de su error diciéndole: "Ábreme, hermana mía Natalia, que no vengo huyendo de la muerte, como tú piensas, sino a llamarte para que te halles presente a mi martirio, como te lo prometí". Entonces le abrió y con gran felicidad se abrazaron, y juntos volvieron a la prisión.

Maximiano mandó llamar a su presencia a todos los presos cristianos, algunos de los cuales tenían llagas ulceradas y podridas a causa de los grilletes. Maximiano volvió a insistir a Adrián que apostatase, y como no lo lograba, le mandó desnudar y azotar cruelmente. Y tanto lo hicieron, que antes se cansaban de azotarle los verdugos, que Adrián de alabar a Cristo. El emperador, cansado ya de verle derramar sangre mandó le encadenaran y enviaran a la cárcel otra vez. Se vetó la entrada a las mujeres de los presos, por lo que Natalia se cortó el cabello y se vistió de hombre y atendía a Adrián, y lo mismo hicieron otras mujeres.

Martirio de San Adrián.
A los pocos días, Maximiano mandó les quebraran las piernas si no sacrificaban a los dioses. Al ir a este definitivo martirio, Natalia pidió al verdugo que Adrián fuera el primero en ser martirizado, pues temía que la visión de la muerte de los demás, le debilitara a él y a ella misma. Y aún más, ella misma puso amorosamente los pies de su esposo en el yunque sobre el cual le triturarían pies y manos a Adrián. El verdugo cortó los pies, y Natalia, dijo a Adrián: "siervo de Cristo, si aún vives, extiende tu mano hacia mí". Él extendió la mano, ella la tomó y al ser cortada, la mantuvo junto a si misma, escondiéndola en su vestido. Finalmente, los 24 mártires fueron quemados, aunque una fuerte lluvia impidió que los cuerpos fueran calcinados y varios verdugos resultaron muertos por un rayo. Esa noche, los cristianos tomaron los cuerpos y los llevaron a Constantinopla, donde las enterraron y dieron culto. La mano de San Adrián la conservó Natalia con gran amor, y a Constantinopla la llevó igualmente cuando huyó de Nicomedia a causa de los requerimientos de matrimonio de un tribuno. Depositó la mano de Adríán junto a las demás reliquias y vivió dedicada a su culto. Cuando murió en la paz del Señor, fue enterrada por los cristianos junto a su marido y los demás mártires. 

El martirio de San Adrián se señala a 4 de marzo, habiendo ocurrido sobre el año 300. La memoria de Natalia es a 26 de agosto, mientras que el 10 de diciembre aparece junto a Adrián, pero algunas iglesias orientales los conmemoran a ambos el 4 de marzo. El Martirologio Romano señala también a 8 de setiembre la traslación de las reliquias a la iglesia de San Adrián, en Roma, en la Curia Iulia. Esta iglesia fue edificada por el papa Honorio I en 630 y él mismo recibió las reliquias de Adrián y Natalia y aunque ha sufrido reformas, abandonos y más reformas, aún puede venerarse las santas reliquias. 

Otra parte de las reliquias de San Adrián fueron donadas por Juan VIII al monasterio de San Pedro de Estonca. En el monasterio de San Claudio de León, se conservarían un brazo de Adrián y uno de Natalia. Por otro lado, reliquias suyas había (¿o hay?) en una antigua abadía, cerca de Oviedo, otras en Balneare, cerca de León y otras más Cellas, cerca de Lisboa. La iglesia de Hainaut, Bélgica, dice tener los cuerpos enteros, donados ¡por familiares descendientes de Adrián! La mandíbula y parte de un brazo, estarían en Colonia, mientras que Praga tiene el cuerpo entero, menos un brazo (según dicen allí, es el que se quedó Natalia, pero esto fue solo una mano). En Gante tienen un cuerpo, una cabeza hay en Bolonia, un brazo en Lobbes, parte de un brazo en Floreffe, un diente en Flandes, algunos huesos en Agincourt, otros en Douai, y otros más en la catedral de Brujas y en la iglesia jesuita de Mecheln. Y, para completar, Enrique II, emperador de Alemania, afirmaba usar la espada que había sido de San Adrián.

domingo, 28 de agosto de 2016

San Julián de Brioude, soldado mártir. 28 de agosto.

Si bien la leyenda de San Julián es tardía y sin trazas de fiabilidad, su culto es antiguo y está atestiguado por el martirologio pseudo-jeronimano, que sitúa su martirio en la Auvernia, imperando Diocleciano. 

Según su leyenda, Julián natural de Vienne, y era un valeroso soldado bajo el mando de San Ferreol (18 de septiembre), quien ante la persecución que se avecinaba, le animó a que huyese. La leyenda dorada de Santiago La Vorágine (13 de agosto) cuenta que no fue por huir, sino por poder padecer martirio con más gloria al ser mártir en un sitio donde no fuera conocido, además de para no dejarse convencer de sus padres. Pero eso se lo inventa el escritor porque le parece que por irse el santo tiene menos mérito. Ya sabemos cómo era La Vorágine. En fin, que Julián se fue a la región de Auvernia, en Begge, donde se alojó en la casa de una viuda. Se celebraba allí grandes festejos en honor a un ídolo al cual todos sacrificaban y le hacían ofrendas de bailes y cantos. Sabiendo los lugareños que había un extranjero que no había ido a ofrecer culto con ellos, fueron a buscarle a casa de la viuda para que sacrificara y no ofendiera al dios. Se presentó Julián y les dijo: "Yo soy quien buscáis; haced lo que os manden vuestros príncipes, que no quiero tanto esta miserable vida, para que me estorbe desear trocarla por aquella en la que pueda gozar de la dulce presencia de mi Señor Jesucristo". Apenas oyeron el nombre de Cristo los paganos, lo arrastraron fuera y le cortaron la cabeza. Su martirio habría ocurrido entre 298 y 303.

Algunos cristianos ancianos que había entre los paganos, sepultaron el cuerpo con gran de reverencia. Y Dios obró el primer portento por medio de su mártir: los ancianos se volvieron fuertes y vigorosos como jóvenes, durando muchos años más. La Leyenda Áurea dice que fueron los verdugos los que llevaron la cabeza de Julián a Ferreol y le dijeron: "Esto haremos contigo si no sacrificas a nuestros dioses", y como Ferreol se negó, le martirizaron y le sepultaron con la cabeza de Julián en las manos.

En 431 San Germán de Auxerre (31 de julio) halló las reliquias de Ferreol y Julián, pero no falta la versión que dice que fue San Mamerto de Vienne (11 de mayo). Ambas versiones sí que coinciden en que la cabeza de Julián y el cuerpo de Ferreol estaban incorruptos, como acabados de enterrar. En el sitio del martirio de Julián se levantó un santuario, en cuya milagrosa fuente se sucedieron milagros durante siglos. Ciegos, cojos, sordos, endemoniados, etc., hallaban consuelo venerando sus reliquias. Su culto se extendió por Francia, España, Alemania y en ocasiones se funde con San Julián Hospitalario (29 de enero y 12 de febrero).


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000. -"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.

sábado, 27 de agosto de 2016

Santos Mártires de Oxirrinco.

Santos Marcelo, Mammia y compañeros mártires. 27 de agosto.

Imperando Diocleciano y Maximiano, fueron apresados los cristianos Marcelo, tribuno Mammia, su mujer, Juan y Babilás, sus hijos; Pedro, soldado; Ciro, Amón y Serapión, funcionarios; Miletio, obispo; Atenógenes, Aristeo, Festo, Víctor, Susana, Zoilo, Domnino y Memmon. Fueron acusados por ser cristianos, delatados por unos tales Hierón y Acacio diciendo: "Estos son los únicos en la ciudad de Oxirrinco que contradicen el precepto imperial, y son impíos ante la religión de los dioses, y ante tu tribunal, al no obedecer tus órdenes".

Fueron llevados cargados de cadenas ante Cultiano, gobernador de Egipto. Este trató de hacerles sacrificar a los dioses, según la ley, pero ellos se negaron y les condenó a ser despedazados por las fieras. Al otro día les metieron en el anfiteatro y antes de arrojarles a las bestias, volvió Cultiano a intentar que apostataran: "¿No es necedad acaso adorar a un hombre que fue ejecutado y enterrado hace años por orden de Poncio Pilato, cuyas actas, como he oído, aún existen?" Respondió el obispo Miletio: "¡Lejos de nosotros negar el nombre de nuestro Señor y Dios Jesucristo, la Palabra Viva que existía antes de la constitución del mundo, de la misma naturaleza del Padre, que da fuerzas a nuestra frágil naturaleza y restaura la ruina causada por tu padre el diablo! Si tú buscas nuestra muerte, peor para ti, pero no estamos dispuestos a prestarte oído".

Entonces Cultianus ordenó que soltaran cuatro osas hambrientas que, sin embargo, solo se pasearon torpemente por el circo, sin prestar atención a los cristianos. Cultiano clamó que estaban embrujadas las osas y mandó que les quemaran vivos sin más. Pero o la leña estaba verde o el viento era demasiado, que el fuego no se encendía. Entonces Cultiano mandó fueran decapitados. Era la sexta de las calendas de septiembre, 27 de agosto de 303.

Estas Actas sobrias y fuera de toda duda, fueron trasmitidas por el presbítero Julián, que fue testigo y firma la copia hecha por su hijo Estelectio, pues es muy anciano y no puede escribir. Las entregó, según su misma rúbrica, a la diaconisa Yssicia, para que fuese conocido el testimonio en la Iglesia. La fecha de la redacción se desconoce, pero ciertamente es posterior a 325, por la expresión "de la misma naturaleza del Padre" empleada para aseverar la divinidad de Cristo y que fue acuñada por el Concilio de Nicea en dicho año. La mención de las "Actas de Pilato", perdidas hoy en día, también prueba su veracidad. Estas "Actas" eran una supuesta copia del juicio de Cristo, lleno de blasfemias y falsedades sobre Jesús cuyo origen serían los informes que el mismo Pilato debía enviar a Tiberio sobre su gestión, entre los cuales estaría el proceso de Jesús.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

martes, 23 de agosto de 2016

"Confesar a Cristo es salvación eterna...".

Santos Claudio, Asterio, Neón y compañeras mártires. 23 de agosto y 30 de octubre (Iglesias Griegas).

Imperando Diocleciano, había en Cicilia una comunidad cristiana ya formada. Cuando Lisias, procónsul de Cilicia, mando cumplir el edicto imperial de sacrificar a los dioses, cumpliendo la ley, una mala mujer denunció a sus tres hijastros por cristianos. No nos dicen mucho las actas sobre ellos, sino sólo que eran muy jóvenes. A veces le pintan como niños.


Lisias: "¿Cómo te llamas?"
Claudio: "Mi nombre es Claudio".

L: "Escucha, no pierdas tu juventud por tu locura, sino acércate y sacrifica a los dioses, según el mandato de nuestro señor el Augusto. De ese modo escaparás a los tormentos que te esperan".
C: "Mi Dios no tiene necesidad de tales sacrificios. Lo que le agrada es la limosna y la vida santa. Vuestros dioses son demonios inmundos, y por ello se complacen en sacrificios de ese tipo, perdiendo para siempre a las almas que les dan culto; por eso, jamás has de persuadirme a que yo también los honre".

Y Lisias le mandó azotar con varas. Respondió Claudio: "Aunque me apliques los más duros tormentos, en nada me dañas; mientras que a tu alma le estás preparando tormentos eternos".

L: "Nuestros señores los emperadores han mandado que los cristianos sacrifiquéis a los dioses y los que se resistan deben ser castigados de muerte. Pero a los que obedezcan, se les prometen honores y recompensas".

C: "Las recompensas de los emperadores son temporales; pero confesar a Cristo es salvación eterna". 

Entonces Lisias dio orden de que se le suspendiera del potro y se le aplicaran teas encendidas en los pies. Luego le arrancaron trozos de piel y carne de los talones y se los ponían en el rostro. Pero Claudio solo se reafirmaba más: "Los que temen a Dios reciben daño ni del fuego ni de las torturas. Más bien les aprovechará para la vida eterna, pues todo eso lo sufren por Cristo".

Lisias mandó que se le desgarrara con garfios de hierro, mas Claudio no se acobardaba: "Mi intento es demostrarte que lo que tú defiendes son demonios. Con tus castigos ningún daño me haces; pero a tu alma le preparas un fuego que jamás se extingue". Mandó luego Lisias que le raspasen los costados con tejas y luego le aplicasen antorchas a las heridas. Cuando lo habían hecho, Claudio se reafirmó: "Tu fuego y tus tormentos salvarán mi alma, pues cuanto padezco por Dios lo tengo por ganancia, y mi mayor riqueza es la muerte por Cristo". Entonces Lisias, enfurecido, lo mandó bajar del potro y que lo llevaran a la cárcel.

Y llegó el turno de Asterio ante Lisias:

Lisias: "Tú al menos hazme caso y sacrifica a los dioses, pues a la vista tienes los tormentos que están aparejados para los que se resisten".

Asterio: "No existe sino un solo Dios, el sólo que ha de venir, que habita en los cielos y que, en su soberana virtud, no se desdeña de mirar a los humildes. Mis padres me enseñaron a adorar y amar a este Dios; por lo contrario esos que tú adoras y llamas dioses, yo los desconozco. Son la perdición de cuantos te hacen caso en esa mentira".

Lisias, ordenó que se le suspendiera del potro: "Por lo menos ahora, cree y sacrifica a los dioses". Asterio contestó: "Yo soy hermano del que poco antes ha respondido a tus preguntas. Un sólo ánimo tenemos, una sola confesión. Haz lo que está en tu mano; sobre mi cuerpo tienes poder, pero sobre mi alma ninguno".

Mandó Lisias que le ataran y le atormentatan con los garfios de hierro. Le increpó Asterio: "Loco, ¿por qué motivo me atormentas? ¿Por qué no te pones ante los ojos la cuenta que por ellos has de dar al Señor?" Y mandó Lisias que le pusieran de pie sobre carbones encendidos y mientras le azotasen con varas. Así lo hicieron, y cuando pensaron habían vencido al santo mártir, Asterio le dijo: "Estás ciego en todo. Sin embargo, una cosa te pido, y es que no dejes parte de mi cuerpo sin torturar". Y Lisias le envió a la cárcel, mandando que trajeran al tercero:

Lisias: "Hijo, por lo menos tú acércate y sacrifica a los dioses, con lo que escaparás a los tormentos".
Neón: "Si tus dioses tienen algún poder, que se defiendan a sí mismos de quienes los niegan y no requieran tu defensa. Más si tú te haces compañero de su malicia, yo soy mejor que tus dioses y que tú, pues no os obedezco, teniendo por Dios al verdadero Dios que hizo el cielo y la tierra".

L: "No blasfemes contra los dioses".

N: "¿Blasfemo te parezco por decir la verdad?"

Ordenó Lisias que le extendieran sobre carbones y con azotes le desgarraran la espalda. Al terminar, le conminó Lisias a claudicar, pero Neón respondió: "Hago lo que sé es útil para mí y ganancia para mi alma; no puedo mudar mi propósito". Cansado Lisias dictaminó: "Que estos tres hermanos sean crucificados fuera de la ciudad, a fin de que las aves de rapiña despedacen sus cuerpos como merecen". Y así se hizo.

Presentaron a dos mujeres, Domnina y Teonila, ante Lisias.


Lisias: "Ya ves, mujer, que tormentos te esperan, así que si quieres escapar de ellos, acércate y sacrifica".

Domnina: "Para no caer en el fuego eterno y en los tormentos sin fin, yo sólo adoro a Dios y a su Cristo, que hizo el cielo y la tierra y cuanto en ellos hay. Pero vuestros dioses son de piedra y leño, hechos por mano de hombre".

Y mandó Lisias que fuera desnudada y la desgarraran azotándola con las varas. Domnina murió en el martirio y Lisias mandó que lanzaran el cuerpo a lo más profundo del río.

Presentaron a Teonila al juicio. Lisias le dijo:

Lisias: "Ya ves que fuego y que tormentos esperan a los que tuvieren la osadía de resistirme. Por lo tanto, acércate y honra a los dioses para que puedas escapar a tales tormentos".

Teonila: "Sólo temo el fuego eterno, que puede atacar al cuerpo y al alma, y atacará sobre todo a los que abandonaron impíamente a Dios y adoraron los ídolos y demonios".

Decidió Lisias que la abofetearan hasta romperle la cara. Teonila le constestó: "Tú verás si está bien que a una mujer noble y extranjera la atormentes de este modo. Dios ve lo que haces". Pero Lisias mando que fuera de nuevo abofeteada y, además, estando colgada de los pelos. Teonila volvió a encarársele: "¿No te basta haberme dejado desnuda? Te digo que no me has deshonrado sólo a mí, sino a tu madre y a tu mujer en mí, pues todas tenemos la misma naturaleza de mujeres".

Lisias: "¿Tienes marido o eres viuda?"

Teonila: "Hoy hace veintitrés años que enviudé, y por amor a Dios he permanecido en ese estado, entregada al ayuno, a la vigilia y oración desde que me aparté de los ídolos inmundos y conocí a mi Dios".

Y Lisias mandó que la raparan, le ciñeran una corona de espinas y extendida en el ecúleo fuera azotada. Y luego añadió: "Echadle brasas encima del vientre, y que así muera". Apenas lo hicieron, Teonila voló al cielo. Lisias, sabiendo que los cristianos veneraban los cuerpos de sus mártires mandó meter el cuerpo de Teonila en un saco y que lo arrojaran al mar. Sucedió esto el diez de las calendas de septiembre, 23 de agosto, de 285.

Las Actas de los Mártires.

El Liber Pontificalis dice que el papa San Clemente (23 de noviembre) mandó obtener copia de los procesos sumariales a los que los jueces sometían a los cristianos. Contenían los interrogatorios, los castigos y las condenas finales. Esas son las llamadas "Actas de los Mártires". Realmente nos han llegado muy pocas íntegras y sin adiciones. La mayoría corresponden a transcripciones con adiciones, de entre los siglos VI y VIII. Algunas son aún más tardías y completamente falsas. El lenguaje empleado, el número de tormentos y portentos, los largos discursos, etc., son elementos para sospechar de la veracidad. Mientras más sencilla es un Acta, más visos de credibilidad tendrán.

En el siglo XVII, el célebre escritor y hagiógrafo, Fr. Thierry Ruinart, OSB, rescató del olvido viejas Actas de Mártires, conocidos o no, a las que él llamó "Sinceras", y con ese título las publicó: "Sinceras Actas de los Mártires". Aunque él las da por reales, hay que matizar este "sincera", pues aunque algunas son actas tardías, elaboradas y poco fiables, son "sinceramente" los documentos que cimentaron las leyendas, devoción y culto a muchos mártires, al no contarse con los originales. La edición española de 1776 lo confiesa en el prefacio del primer tomo: "De estas Actas nos ha quedado un gran número, que aunque no tengan toda la pureza e integridad de las primeras [originales] y aunque visiblemente se observen muchas faltas (...) no nos parece que se deben enteramente desechar. En el mismo orden es necesario colocar las Actas que, aunque verdaderas en su origen, las han corrompido manos ignorantes o temerarias, añadiendo falsos milagros o diálogos entre los jueces y los mártires. Con las luces de la crítica se separa lo verdadero de lo falso".

Como sea, son obras de interés, que fueron traducidas a varias lenguas y durante el XVIII hasta el XX se consideraban rigurosamente ciertas y de valor científico. Hoy su valor es hagiográfico e histórico, pues aunque las Actas no sean tan "sinceras", aportan datos, fechas, lugares, situaciones precisas, perfectamente contrastables. Además, algunas de estas Actas aportaron luz a cultos de los que poco se sabía, confirmando incluso lo que la devoción popular trasmitía de boca en boca. Y, en todo caso, este no es un blog de ciencia ni historia, sino un espacio para hablar de santos, reales o no.

En el caso de hoy, Ruinart cotejó varias versiones que se hallaban en algunas bibliotecas monásticas. Son Actas que en gran parte se consideran genuinas, aunque los discursos tienen un sabor teológico más avanzado que el siglo III, cuando sucedieron los hechos. Sin embargo, las palabras de la última mujer, apelando a su estatus de noble y de no nacida en tierras del Imperio, dejan ver conocimientos de las antiguase leyes romanas, y aporta credibilidad al relato. Ciertamente, los santos reales son, y aparecen mencionados en el Martirologio Pseudojenonimiano.


Fuentes:
-"Tratado de la Iglesia de Jesucristo, o Historia eclesiástica". Tomo III. D. FELIX AMAT DE PALOU Y FONT. Madrid, 1793.
-"Las Verdaderas actas de los Martires". Tomo I. T. RUINART. OSB. Madrid, 1776.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

domingo, 21 de agosto de 2016

Abre mis ojos y veré tus maravillas...

Santos Luxorio, Cisello y Camerino, mártires. 21 de agosto.

Vivía en Cerdeña un soldado pagano llamado Luxorio el cual por accidente había encontrado un libro de los Salmos, que comenzó a leer con agrado. Y leyó: "No tienes igual entre los dioses, Señor, ni hay obras como las tuyas. Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: Grande eres tú, y haces maravillas; tú eres el único Dios". (Sal. 86, 8-10). Esta alabanza le llenó el corazón y quiso conocer al Dios de los cristianos. Se fue a una iglesia y cuando entró estaban cantando "Haz bien a tu siervo; que viva, y guarde tu palabra. Abre mis ojos, y veré las maravillas de tu ley. Forastero soy en la tierra; no escondas de mí tus mandamientos. Quebrantada está mi alma de desear tus juicios en todo tiempo". (Sal. 118, 17-20). Esta experiencia de la Palabra de Dios le hizo abrir los ojos definitivamente y se dedicó con diligencia a leer y meditar la escritura, comenzando por los profetas y terminando con los Evangelios. Al conocer la Verdad de Cristo, fue bautizado.

Imperaban entonces Diocleciano y Maximiano, estos enviaron al juez Delfino a Cerdeña hacer cumplir el edicto que obligaba a todos los cristianos a cumplir la ley y sacrificar a los dioses. Luxorio fue uno de los primeros en ser llevados ante Delfino, y con él dos niños pequeños llamados Cisello y Camerino. Delfino ordenó a Luxorio que renegara de Cristo, y él le contestó: "¿Cómo puedo negarle, cuando mi conciencia proclama que es mi Dios? No puedo hacerlo". Entonces fue atado a un poste y azotado. Mientras, los dos niños entonaban cánticos de júbilo. Y Delfino mandó fueran decapitados los tres. Era el año 303.

Aunque hay algunas imprecisiones, como algunos martirologios que ponen a Luxorio como obispo, y le añaden algún compañero más, este relato se considera auténtico por su sobriedad y ausencia de elementos anacrónicos o milagros exagerados.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.


A 21 de agosto además se celebra a Santos Bonoso y Maximiano, mártires.

martes, 9 de agosto de 2016

Santos Amor y Viator.

Santos Amor y Viator de Franche-Compté, mártires. 9 de agosto.
"Augusti V idus, in suburbio Lvgdunensi, natalis sanctorum Martyrum Amoris y Viatoris".

Esta escueta entrada del Martirologio de Lyon es lo único cierto que podemos saber de estos mártires: Que padecieron el martirio en Lyon el 9 de agosto de un año incierto.

Pero esta escasez de datos no supone para nada que ambos santos no hayan gozado y aún, de culto y devoción. En el Jura, en Franche-Compté, se veneran sus reliquias desde tiempos inmemoriales en un pueblo llamado St-Amour, antes Vincia. Según la tradición local, las reliquias las llevó a la ciudad el rey San Gontran I de Borgoña (28 de enero) en el siglo VI, construyendo para ellas una iglesia a la memoria de ambos santos. Es curioso cómo no será hasta el siglo XVI cuando se comienza a propagar que ambos santos eran soldados de la Legión Tebana (22 de septiembre), que estaban ausentes en el momento del martirio de sus compañeros. Algunos martirologios franceses les ponen como compañeros de Santos Alejandro y Epidopio de Lyon (24 de abril).

Tuvieron una poderosa cofradía y cada año una procesión se celebraba el último domingo de agosto. En el siglo XIX, luego de la Revolución, cuando la vida religiosa decayó, esta costumbre se perdió, pero se mantiene hasta hoy la tradición de rezar todos los viernes la misa del "Común de Mártires". Los Bollandistas los mencionan a 9 de agosto: "En Franche-Compté, Santos Amor y Viator, mártires, que se cree fueron oficiales de la famosa legión tebana, pero cuya vida es poco conocida. La pequeña ciudad de Saint-Amour (Jura) se enorgullece de estar en posesión de las reliquias de estos santos mártires". Y como única referencia, publican una carta enviada por la parroquia, fechada a 1 de abril de 1734.


Fuente:
-"Vie des saints de Franche-Comté". Tomo 4. Besançon, 1856.

lunes, 8 de agosto de 2016

San Ciriaco, diácono y mártir.

San Ciriaco, diácono y compañeros mártires. 8 de agosto.

San Marcelo ordena
a San Ciriaco de diácono.
Leyenda.
Vivió Ciriaco entre finales del siglo III e inicios del IV, y durante el imperio de Maximiano (al que Diocleciano había dejado el gobierno. Un buen hombre llamado Trason, cristiano en lo oculto, daba limosnas a Ciriaco para que las repartiera entre los cristianos esclavizados condenados por Maximiano a trabajar en las obras de los baños termales de Salustio. Esta labor de caridad llegó a oídos del papa San Marcelo I (16 de enero), el cual le ordenó diácono en secreto, para que, además de su caridad pudiera llevar la Palabra y el Sacramento a los cautivos cristianos. Un día lo sorprendieron, junto a sus amigos Largo y Esmaragdo, llevando víveres a los cristianos y por ello fueron condenados al mismo trabajo forzado.

Un día vio Ciriaco un anciano llamado Saturnino, que no podía con su carga de piedras, y junto a otro diácono llamado Sisinio, le ayudaron a llevarla. Por esta acción fueron encarcelados, donde hallaron a otros cristianos a los que Ciriaco predicó y a alguno que era ciego le devolvió la vista. Cuando les llamaron ante el juez, el carcelero Apronio entró a la cárcel y vio como descendía una luz celestial sobre los dos cristianos, y oyó una voz que decía: "Venid, benditos de mi Padre, a recibir el reino preparado para vosotros". Apronio se convirtió y fue bautizado por Ciriaco. Ante el juez Apronio confesó su fe cristiana, junto a Saturnino y Sisinio, negándose los tres a sacrificar. Luego de martirizarles, fueron decapitados en diversos días. San Apronio a 2 de febrero, Santos Papías, Mauro y otros, a 29 de enero. Por su parte Sisinio y el Saturnino que mencioné antes alcanzaron la palma del martirio a 29 de noviembre.

Ciriaco habría sido martirizado también de no ser porque en ese momento, Artemia, la hija de Diocleciano, que estaba poseída por un espíritu maligno, clamó: "No saldré de este cuerpo a menos que el diácono Ciriaco se presente ante mí". Así que fue llevado Ciriaco ante la princesa, por la cual habló el demonio: "Si quieres que me vaya de ella, dame un cuerpo el que pueda seguir". "Toma el mío" – dijo Ciriaco al diablo. Pero era tal la pureza del santo diácono, que no pudo hacer nada contra él y gritó el espíritu: "Eso me es imposible, eres inaccesible por cualquier parte. Y te advierto que si me echas de aquí, te obligaré a seguirme a Babilonia". "Sabe que nada harás" – replicó Ciriaco "si no es para la gloria de Cristo y su fe", y expulsó al demonio de Artemia, la cual libre ya exclamó: "Veo ante mí al Dios que predica Ciriaco", y convertida, se bautizó junto a su madre Santa Serena (16 de agosto). Agradecido, Diocleciano dio a Ciriaco un libelo de protección, le donaron una casa y pudo practicar su fe tranquilamente. [1]

San Ciriaco libera a
Santa Artemia del demonio.
Vivía Ciriaco entregado a su labor a la Iglesia, cuando le avisaron que Jovia, la hija del rey Sapor de Persia estaba endemoniada y clamaba por su presencia, como único que podía liberarla. Embarcó Ciriaco junto a los cristianos Largo y Esmaragdo. Una vez ante Jovia, el diablo dijo por su boca: "Y, dime Ciriaco, ¿estás cansado?" "En absoluto" – respondió el santo – "porque Dios me conforta donde quiera que vaya". Y siguió el diablo: "Todavía no sé a qué has venido aquí". Replicó el santo diácono: "Mi Señor Jesucristo, te ordena salir de ella". Y el demonio se vio conminado a dejarla en paz, en nombre de Cristo. Ciriaco la bautizó, y a sus padres y toda la corte y soldados, unas 400 personas. Sapor ofreció tesoros y presentes a Ciriaco y sus compañeros, pero ellos los rechazaron enérgicamente, pero a cambio pidió quedarse 45 días predicando y convirtiendo a los paganos. Se le permitió y durante esos días solo se alimentaron de pan y agua y bautizaron a miles de personas.

Y volvieron a Roma. Dos meses más tarde murió Diocleciano y subió al trono Maximiano Galerio, casado con Valeria, otra hija de Diocleciano [2]. Este no tuvo la misma condescendencia que Diocleciano y mandó a su gobernador Carpasios que tomara a Ciriaco y sus compañeros (y a un tal Crescenciano, 24 de noviembre) y les obligara a sacrificar a los dioses, para probar su lealtad al imperio. Los tres santos se negaron a idolatrar a los dioses, por lo que Carpasios derramó una caldera de brea hirviendo sobre la cabeza del santo diácono, que solo abrió la boca para cantar las alabanzas del Señor, quedando ileso. Luego le extendieron en el ecúleo y le apalearon, sin que dijera palabra alguna, salvo esta súplica: "Jesús mío, mi soberano dueño, ten misericordia de mí, pecador miserable, e indigno de la gracia que me haces de padecer por la gloria de tu nombre". Viendo Maximiano que nada lograba mandó decapitasen a los tres santos, junto a otros 21 cristianos, entre los que se mencionan Memmia y Juliana, a 16 de marzo de 305. Fueron enterrados en la Vía Salaria, por un presbítero llamado Juan. Luego de esto Carpasios se apropió de la casa que Diocleciano había regalado a Ciriaco y la anexó a las termas. Los paganos se metieron en la piscina que Ciriaco y el papa Marcelo usaban para bautizar, por lo cual todos murieron repentinamente.

Historia, culto y reliquias.
Los hechos anteriores son fábulas, y hay que tomarlos como eso, una leyenda tardía, insertada, para darle importancia en las ficticias actas de San Marcelino, papa (26 de abril), unir entre sí a mártires diversos. La primera redacción de la "passio" debe datar de la época de la traslación de las reliquias que comento más adelante. A nosotros la "historia" popular que nos ha llegado es principalmente la narrada por el Beato Santiago La Vorágine (13 de julio), que como toda su obra, está llena de elementos embellecedores, milagrosos y que sin mucho escrúpulo añadía su autor.

Santos Ciriaco, Largo y Esmaragdo
con víveres para los presos.
Pero esto no implica que Ciriaco y sus compañeros no hayan existido. Aunque sus "vitae" no sean reales, sí lo es su culto y tenemos testimonios de ello: La "Depositio Martyrum", el calendario más antiguo que posee la Iglesia (data sobre 304), pone a 8 de agosto la traslación de Ciriaco por obra de San Marcelo papa, al cementerio de Lucina, en la Via Ostiense. El Martirologio Pseudojeronimiano hace lo mismo, señalando que padecieron en la Vía Salaria, junto a las Termas de Salustio. El Sacramentario de San Gregorio Magno (12 de marzo y 3 de septiembre), del siglo VI, señala solamente a Ciriaco, igualmente a 8 de agosto. Esto evidencia ya desde tan temprano un culto distintivo al santo, más allá de la memoria de su martirio. El Martirologio Romano del siglo VIII pone el martirio de Ciriaco, Largo y Esmaragdo, recordando a 16 de marzo.

Ya vimos que fue sepultado en la Via Salaria y de allí trasladado al poco tiempo a la Ostiense, donde el papa Honorio I levantó una iglesia en su honor en el siglo VII, así que su culto es antiguo y fuera de duda. Hubo otras iglesias dedicadas a su memoria en Roma, pues el santo gozó de devoción en la ciudad. Pero la más conocida era la de la Vía Ostiense, que fue descubierta en excavaciones a inicios del siglo XX. Otra iglesia localizada donde estuvieron las Termas de Diocleciano, durante tiempo se consideró dedicada a nuestro santo por la vinculación de Ciriaco con ese sitio. Fue construida en el siglo VI y adjunta a Santa María la Mayor. Sólo desde el siglo XII se le comenzó a llamar de "Ciriaco in Thermis", pero no estuvo dedicada al santo, sino que en realidad debió ser solo una iglesia construida a expensas de un cristiano de ese nombre. En el siglo XVI Sixto V le cambió el título a Santos Quirico y Julita (16 de junio).

Algunas reliquias de San Ciriaco pasaron a Alemania o Francia. Las abadías de Altdorf y Neuhausen poseen sendos relicarios y fomentaron la devoción al santo. En el siglo X Otón el Grande llevó un brazo a Bamberg, donde se venera aún. Es abogado del trabajo forzoso, contra la esclavitud, la posesión demoníaca, las tentaciones, la agonía final y para alcanzar buena muerte. Es uno de los Catorce Santos Auxiliares (8 de agosto y viernes posterior al 14 de septiembre).


Fuentes:
-"Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los días del año". Agosto. R.P. JUAN CROISSET. S.J. Barcelona, 1863.
-"Las iglesias de Roma con todas las reliquias y estaciones". FRANCISCO DE CABRERA Y MORALES.
-"Vidas de los Santos". Tomo IX. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD.
- "Diccionario de los Santos" C. LEONARDI, A. RICCARDI Y G. ZIARRI. Ed. San Pablo. Madrid, 2000.


Notas:

[1] Las supuestas reliquias de Artemia, junto a las de Januaria y el papa San Cornelio (16 de septiembre) se hallaron en la iglesia de San Celso, Roma, en el siglo XVIII. Fueron trasladados a la misma iglesia. Sea quien sea, hija de Diocleciano no fue, como tampoco tuvo este una mujer llamada Serena. Se llamaban Prisca, la mujer, y Valeria la hija. Y ambas murieron paganas.

[2] Aunque la "passio" dice que padecieron en 305, Diocleciano murió en 311, por lo cual o les martirizó este emperador o padecieron algunos años más tarde, siempre antes de 325, cuando llega la paz de Constantino.