miércoles, 27 de mayo de 2015

San Julio, glorioso mártir.

San Julio de Dorostoro, "el Veterano", soldado mártir. 27 de mayo.

La versión más antigua que se conoce de las Actas de este mártir se conservaba, según Ruinart, en la biblioteca de la basílica de San Remigio, en Reims. Son Actas que, de las pocas, que se libran de las fabulaciones y las leyendas, y son tenidas por verdaderas incluso por los Bollandistas. El toque cetequético que tienen los diálogos no les resta veracidad, es solamente un estilo de redacción posterior con vistas a ejemplificar. No nos dicen la época en que ocurrió el martirio, pero debió ser cerca del año 300, imperando Diocleciano.

Ilustración hecha en Corel Draw.
Según estas Actas, era Julio un soldado veterano ya, de la zona de Mesia, actual Bulgaria, que fue acusado de cristiano ante el gobernador de la ciudad, llamado Máximo. Este le preguntó si era cierto lo que se decía, que era cristiano, a lo que julio respondió afirmativamente. Ante la conminación a cumplir la ley y adorar a los dioses, respondió: "yo soy cristiano, y jamás podré hacer lo que ellos mandan [los edictos]. No he de renunciar yo al Dios que adoro, que es el Dios vivo, y el Dios verdadero. La Ley de Dios me lo prohíbe y no he de obedecer yo, con perjuicio suyo, a la de un Príncipe infiel. (...) En lo demás, yo he llevado las armas veinte y seis años, pero en todo este tiempo no se me ha visto cometer una mala acción, que me haya obligado a comparecer ante los Jueces. Yo he servido siete campañas sin que ninguno pueda quejarse de haberle hecho la menor violencia; y cuando fue menester pelear, ninguno me dejó atrás. El Príncipe jamás me ha hallado en alguna falta, y ahora que se trata de mostrarle a Dios mi fidelidad, ¿le había yo de faltar a ella?".

Máximo quedó impresionado con la justicia de este argumento, en el que el santo clamaba justicia, en atención a sus méritos, así que para cumplir la ley (recordad que el gobernador tenía que hacerla cumplir) y convencer al santo, le dijo: “Pareces un hombre cuerdo, y así, déjate persuadir sacrificar á los dioses. (…) yo te tomo a mi cargo. Yo soy quien te hago violencia; y quiero que sepan que no haces esto de tu voluntad. Sacrifica, y después te retirarás pacíficamente a tu casa, sin que nadie se atreva a decirte palabra. Toma diez piezas de plata, que estimaré las recibas.” Se ve no conocía este gobernador lo que es un cristiano de temple, que no le importan las apariencias ni los respetos humanos. No era cuestión se supiese o no, era cuestión de su conciencia y su alma ante Dios.

Julio respondió a esa proposición: “No puedo, no me he de exponer yo a perder mi alma por toda una eternidad. Ese es un grandísimo pecado. Ni la plata, ni el dinero del demonio, ni tus falsos discursos me hacen impresión alguna. No me privaré yo a mí mismo, por tan poca cosa y de la posesión de mi Dios. No le renunciaré jamás. Y así, bien podéis, cuando gustéis, pronunciar la sentencia de muerte contra mí como cristiano.” Le dijo Máximo: “Te apresuras por morir, y sin duda te imaginas que el sufrir la muerte te será glorioso. Por la defensa de las que has recibido, de un hombre clavado en una cruz. ¡Qué locura, preferir un hombre común, que ya no existe, a unos Príncipes que viven, que reinan, y que te pueden hacer feliz!” Otro error de quien no conoce a Jesucristo: no hay más felicidad que seguir a Cristo hasta las últimas consecuencias. Y así se lo dijo Julio: “Verdad es que ese hombre de quien hablas, ya no vive, pero es porque se dignó morir por nuestros pecados; y esta muerte es para nosotros el principio de una vida perdurable. Porque en fin, Dios es eterno y cualquiera que no temiere confesarle, eternamente vivirá, pero el que fuese cobarde, y le renunciare, para siempre perecerá. (…) Esa vida que me ofreces, es una verdadera muerte y esa muerte con que me amenazas, es una verdadera vida, que jamás se acabará."

Máximo, ya exasperado, le conminó a obedecer, amenazándole realmente con darle pronta muerte. ¿Resultado? Otra confesión de fe del santo soldado: “Eso es lo que yo deseo de todo mi corazón. Si yo te he de merecer alguna gracia, sea la de quitarme prontamente de este mundo miserable. (…) Para vivir siempre, es necesario que yo muera de este modo.” No quiso perder más tiempo Máximo, y no quedar más en ridículo ante aquel soldado íntegro, y dictó sentencia: “Por haberse resistido Julio a obedecer á los Emperadores, le hemos condenado a perder la cabeza”.

Y le apresaron y le llevaron a las afueras de la ciudad, para ejecutar la sentencia. Cuando le conducían algunos cristianos que no se atrevían a confesar a Cristo, le abrazaban y él les conminaba a proclamar su fe diciéndoles: “Mire cada uno el motivo que le obliga a abrazarme.” Entre los soldados que le custodiaban había uno llamado Esiquio, cristiano escondido también, que se acercó a Julio para decirle “Ve con valor, y corre por la corona que el Señor te ha prometido: y acuérdate de mí, que muy pronto te seguiré. Encomiéndame a los siervos de Dios Pasicrates y Valencio, que por confesar el santo nombre de Jesús, han ido antes que vos al suplicio.” Entonces, abrazándole Julio le dijo: “Hermano, date prisa a venir. Aquellos a quienes me pides salude de tu parte ya han recibido tus recuerdos.” Los Santos Pasicrates y Valencio (25 de mayo) eran soldados mártires que habían padecido dos días antes.

Llegados al sitio de la ejecución, Julio tomó su pañuelo, se vendó los ojos y ofreció el cuello al verdugo. Se arrodilló y clamó: “Señor Jesús, por quien muero, dígnate recibir mi alma y colocarla entre tus ángeles.” E inmediatamente el verdugo le cortó la cabeza del primer tajo.

Fuentes:
-"Las verdaderas actas de los martires" Tomo Tercero.  TEODORICO RUINART. mADRID, 1776.
-"Vidas de los Padres, Mártires y otros principales Santos". Tomo V. ALBAN BUTLER. Valladolid, 1791.

domingo, 24 de mayo de 2015

Santa Afra, la de Brescia

Santa Afra de Brescia, esposa y mártir. 4 y 24 de mayo.

Martirio de la santa.
Según su leyenda, unida a la de Santos Faustino y Jovita (15 de febrero), Afra era una notable dama de la ciudad de Brescia, casada con Itálico, funcionario del emperador Adriano. Entre las funciones de su marido estaba la de localizar y juzgar a los cristianos, y de hecho fue el encargado de apresar, martirizar y condenar a muerte a Faustino y Jovita. Ambos santos fueron arrojados a los leones, que los respetaron, sin osar hacerles daño. 

Luego les soltaron cinco toros salvajes, ante lo cual, Afra se levantó, trazó la señal de la cruz y los toros se amansaron por milagro, yendo dócilmente a los pies de los santos. Hasta 3000 personas se convirtieron ante este prodigio. Requerida por su marido, Afra confesó que era cristiana desde tiempo, y era hija en la fe del obispo San Apolonio de Brescia (7 de julio), quien le había administrado el bautismo. Así pues, viendo esta confesión rotunda y pública, a Itálico no le quedó más remedio que obligar a su mujer a renegar de Cristo, lo que esta no hizo. Itálico mandó fuera martirizada aserrándola, junto a su esclava llamada Samaritana, que igualmente había confesado a Cristo. Mientras que unas versiones dicen que este tormento las mató, otras dicen que sobrevivieron y fueron decapitadas a las afueras de la ciudad. Su cuerpo fue abandonado y luego recogido por cristianos piadosos que lo enterraron.

En el siglo III una iglesia fue erigida en el lugar del martirio de los Santos Faustino y Jovita y dedicada a su memoria, pero en el siglo IX, que es cuando surge la leyenda de Afra y se redacta la “passio”, fue rebautizada y dedicada a la memoria de Santa Afra, luego de la traslación de las reliquias de los santos hermanos  a otro templo más grande. En realidad se trata de una mártir, o no, desconocida, a la que se unió con los reales Faustino y Jovita para darle importancia. Junto a ellos es venerada como patrona de la ciudad de Brescia. En ocasiones se le confunde con Santa Afra de Ausburg (5 de agosto).

sábado, 23 de mayo de 2015

San Guillermo de Rochester.

San Guillermo de Rochester, panadero mártir. 23 de mayo y 22 de abril (traslación de las reliquias).

Su culto consta desde el siglo XII, pues en 1160 el monje Thomas de Monmouth escribe la primera “vita” que se conoce, pero está claro que es anterior, pues las biografías, legendarias o no, suelen responder a la necesidad de conocer más sobre un santo al que ya se le venera lo suficiente.

Según esta, Guillermo era un panadero, hijo de panaderos, de la ciudad de Perth, quien de joven vivió una vida disoluta, alejado de las enseñanzas de sus padres. Por intercesión de la Santísima Virgen fue sanado de una grave enfermedad y se convirtió de su mala vida. Enmendado, tomó el negocio familiar, se casó y tuvo varios hijos. Era un hombre nuevo: oraba, iba a misa diariamente, socorría a los pobres, para los cuales separaba un pan de cada diez que cocía. Una mañana de invierno, al salir de misa, vio un bebé abandonado a las puertas de la iglesia, lo recogió, lo bautizó y lo adoptó como hijo propio. Aunque le llamó David, el niño creció con el apodo de Cockerman, o sea “expósito”. Lo educó como a sus propios hijos, sin distinciones de cariños ni exigencias, pero le salió mal. David Cockerman no se sentía igual, y tenía envidia de los hijos carnales de sus padres, aunque lo callaba.

Pasaron los años y libre de la carga del trabajo, Guillermo quiso hacer una peregrinación a Jerusalén, eligiendo a su hijo adoptivo para que le acompañase a visitar los Santos Lugares. No avanzaron mucho. Al llegar a Rochester, camino de Canterbury David temió que el viaje menguara demasiado los dineros que llevaba su padre, así que guió a este a una callejuela apartada y allí le abrió la cabeza con un hacha, le abrió la garganta con un cuchillo y le robó la bolsa, las ropas y huyó a Escocia.

El cuerpo fue descubierto por una mendiga loca, que conmovida, trenzó una guirnalda de madreselvas, la colocó primero en la cabeza del cadáver y luego la suya, quedando de pronto sana. Contó lo sucedido y viendo los que la conocían su curación, corrieron a ver el cadáver, al que hallaron resplandeciente. Avisaron al clero y este, preventivamente, llevaron el cuerpo a la catedral, verificándose varios milagros en el traslado, por lo que los monjes decidieron enterrarlo allí mismo. Enterados de quien era, la viuda y los hijos decidieron perdonar al agresor, del que nunca más se supo, y constatando la devoción que el pueblo comenzaba a tener a su pariente mártir, no reclamaron el cuerpo, sino que lo dejaron en la catedral de Rochester.

En 1266 Lorenzo de San Martín, obispo de Rochester, pidió y obtuvo, la canonización del santo al que todos llamaban mártir. Alejandro IV la concedió. El 22 de abril de ese año se elevaron las reliquias y se trasladaron al crucero de la catedral, a un bello sepulcro. Sus reliquias llegaron a ser tan veneradas como las de santo Tomás Becket en Canterbury, el sitio de peregrinación inglés por excelencia. Como memoria de la canonización, se construyó una ermita en el sitio del asesinato. En el siglo XIV se amplió y se añadió un hospital para los peregrinos que la visitaban. Varios papas y prelados enriquecieron la devoción con diversas indulgencias y perdones. Reyes y nobles se encomendaban al mártir y dotaron de prebendas y beneficios su culto. En el siglo XVI fue proclamado santo patrón de Perth. Es abogado de los niños adoptados, de los panaderos, los locos y los peregrinos.

Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-"The history and antiquities of Rochester". SAMUEL DENNE y WILLIAM SHRUBSOLE. Londres 1772. 
-http://preguntasantoral.blogspot.com.es

viernes, 8 de mayo de 2015

Beato Luis Rabatá, carmelita mártir.


Las fuentes más fiables que tenemos del Beato Luis Rabatá (8 de mayo) son los procesos canónicos de fama y virtudes con vistas a la canonización, que nunca llegó. De su infancia y juventud nada  se sabe, incluso el año de nacimiento es incierto, sobre 1443, en Erice, Catania. Nada conocemos de la familia, aunque los procesos hablan, por suposiciones de los testigos, que se educó en una familia muy cristiana, que le inculcó las letras y la piedad. Las primeras referencias dicen que profesó en el convento de La Anunciación de Trápani, donde fue ordenado sacerdote. Según testigos, fue un sacerdote ejemplar, caritativo. Gran predicador de la penitencia y la conversión, la misericordia divina y del juicio justo de Dios. No se sabe a ciencia cierta cuando fue nombrado prior de Randazzo, convento que pertenecía a la Reforma Calistiana, llamada así por haber sido aprobada por Calixto III en 1456. Ayunaba, siguen los procesos, a pan y agua constantemente y, cuando fue nombrado prior, era en menor de todos, eligiendo los oficios más humildes y que otros rechazaban, incluso el de limosnero. cumpliendo fielmente el punto 15 de la Regla del Carmen, dada por San Alberto de Jerusalén (17 de septiembre y 8 de abril):
"Tú, hermano, y cualquiera que te suceda en el cargo de prior, recordad siempre y poned puntualmente por obra la máxima del Señor en el evangelio: 'El que quiera ser grande entre nosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo'" (Mt 20, 26-27: cfr. Mc 10, 43-44).
Promovió mejoras en la ciudad de Trápani, como mejorar el acceso a la ciudad, y algunos saneamientos. En este cargo de prior le llegó la muerte, por una herida en la frente causada por una flecha que le disparó Antonio Catalucci porque el Beato había reprendido públicamente las costumbres de su hermano, un religioso que provocaba escándalo en la ciudad con su conducta. Otra versión dice que fue porque el beato convirtió a la hermana de este Catalucci, que vivía como concubina de su propio hermano. Pero ni está claro esto, pues Luis, en los meses que duró la dolorosa agonía (la herida se gangrenó, pasando la infección al resto de la cabeza) no acusó a nadie, ni dijo la causa (tampoco desmintió que fuera Catalucci). Sólo decía, al ser preguntado sobre el agresor: "Dios lo perdona. Sea para gloria de Dios".

La versión que trascendió y que le canonizó fue esa: fue mártir por la conversión de sus fieles, y su iconografía lo ha consagrado como mártir, poniéndole la palma de martirio y la flecha en la frente como atributos típicos. Según Lezana, en su Analecta 503, el cuerpo fue llevado a la iglesia, y los funerales duraron tres días, en los que se observó la lozanía del cuerpo, la cauterización exterior de la herida, de la que quedó solo un punto como recuerdo. El cuerpo no despedía ningún olor. Se verificaron curaciones de fiebres, nervios, etc.

En 1553 se abrió un proceso informativo, y otro en 1573. En ellos se recoge este portento, que nos recrea nuestro viejo conocido del blog: “Flores del Carmelo”:
El Beato Ludovico Rabatá (...) para declarar el cielo su santidad, hizo una demostración bien rara, y fue, que habiéndose pintado un cuadro donde estaban los santos de la Religión, y no habiendo puesto en él al beato Padre, por la mañána apareció pintado entre los demás, con su diadema".
Urna relicario de Luis Rabatá
Gregorio XVI aprobó el culto local que se le tributaba el 10 de diciembre de 1841. El 6 de abril de 1842 se aprobó la oración propia, y el 11 de mayo de ese mismo año se le proclamó beato, permitiendo a los carmelitas celebrar su memoria el 8 de mayo. Lezana relata otros milagros, tomados, dice, de los procesos de 1573, obrados por medio de sus reliquias: Liberación de posesos, fiebres y parálisis desaparecidas. Sus reliquias se conservan en la Basílica de la Asunción de Santa María en Randazzo, y en Erice, su ciudad natal. Su cráneo, en el que es visible la herida, se muestra, junto a la flecha y la ballesta del asesino, en un relicario a la veneración de los fieles.

domingo, 3 de mayo de 2015

Esposos y mártires de las Escrituras.

Santos Timoteo y Maura de Antinoe, esposos mártires. 3 de mayo y 9 de septiembre.


Los protagonistas de esta historia, una de las más luminosas de las historias de mártires que conozco, vivieron en Antinoe de Egipto, muy cerca de la famosa Tebaida, en el siglo III. Timoteo era hijo de un presbítero llamdo Pikolpossos y era lector en la iglesia, un ministerio luego integrado en el orden sacerdotal y hoy revitalizado por los seglares. No hay que entender el lectorado como meramente leer la Escritura en la liturgia, sino como una vocación que comprendía el estudio y la predicación. De hecho este santo reunía a la comunidad cristiana en su casa, donde les leía y explicaba las Escrituras. Era un misionero nato y fue esta obra la que llevó al obispo a ordenarle lector, con vistas a que un día fuera su sucesor en el pastoreo de los fieles. No hay que extrañarse, en estas épocas los presbíteros y obispos eran casados.

Era el año 286, tiempos difíciles de la persecución de Galerio y Maximiano contra los cristianos, y poco duraría la felicidad de los recién casados. La felicidad terrena, entiéndase. A los 20 días de su matrimonio, Timoteo fue llamado ante el juez, de nombre Arriano. Este le echó en cara las reuniones sospechosas que se hacían en su casa, su interés en convertir a la “secta cristiana” al pueblo. Le pidió le entregase “los libros que les leía”, a lo que Timoteo le respondió que las Escrituras eran como sus hijos, y ni los paganos entregaban a sus propios hijos a la destrucción. Arriano le amenazó con torturas, ante lo cual el joven no se inmutó. Para castigarle donde más podía dolerle, Arriano mandó le introdujeran por los ojos y oídos dos barras de hierro ardiendo, cegándole y dejándole sordo para que no pudiera leer ni oír nunca más la Escritura. Además, le colgaron de la boca un trozo de madera, y le ataron una piedra pesada al cuello.
 
No contento con esto, pensó ablandarle apresando a su mujer, de 17 años. Al tenerla delante le dijo: “Sé que aún no han pasado ni veinte días desde que te has casado. Es una pena por su fe se trunque una hermosa vida juntos. Estoy seguro que podrás convencerlo para que me entregue esos libros, y así salve su vida”. Esta, al ver a su esposo padecer, quiso suplicarle obedeciera al gobernador, pero Timoteo al que le quitaron la mordaza para que pudiera abjurar, dijo a Maura: "Que dices, querida Maura, ¿acaso no eres cristiana? Pues en lugar de alentarme a sufrir por la fe de Cristo, quieres pedirme que la abandone por conservar la vida,¿ quieres que me condene por una eternidad, y me hunda en las penas del infierno? ¿Estos son los testimonios de amor que me muestras? Así que se engañaba el tirano si creía que Maura traicionaría a su esposo intentando que este renegara de Cristo. Esta ni llegó a hablar, pues alentó a su marido al martirio y ella misma confesó a Cristo. Fue torturada también, arrancándole el pelo a tirones pero igualmente no cejó, incluso dio gracias al gobernador por este sufrimiento, por el que esperaba sus pecados fuesen perdonados. Mientras la afligían, predicaba a Cristo y su victoria.

Una “passio” posterior peca de fabular y añade un suceso leído de otros santos: Arriano dio orden de que metieran a la mujer en un caldero de agua hirviendo, pero esta no sentía dolor alguno y salió ilesa. Sospechando de que los sirvientes no habían calentado bastante el agua Arriano ordenó a la santa le salpicara en la mano con el agua de la caldera. Cuando Maura lo hizo esto, lo escaldó, comprobando el tirano que estaba bien caliente. Arriano confesó a Dios, ordenando les liberaran, pero el demonio le tentó y se arrepintió, ordenando a Maura que sacrificase a los dioses. Ella, claro, se negó y el malvado siguió torturándola, olvidando su confesión de fe. Pío, pero es un añadido innecesario, pues más merece el mártir con el sufrimiento real que con la impasibilidad legendaria.

Finalmente, el juez ordenó fueran crucificados. Algunos del pueblo protestaron, a lo que Maura clamó: “Que nadie me defienda. Tengo un defensor, Dios, en quien confío”. Camino del martirio final, Maura encontró a su madre, y luego de abrazarla, corrió a abrazar la cruz.. En este tormento de la crucifixión estuvieron durante nueve días, alentándose mutuamente, unidos por el amor a Cristo y el amor mutuo. A los diez días ambos fallecieron. Los cristianos recogieron los cuerpos y guardaron piadosamente las reliquias. Más tarde, una solemne celebración de los santos mártires Timoteo y Maura se instituyó en Constantinopla, y se construyó una iglesia en su honor. En Egipto y Grecia son muy venerados, en este último país tienen un santuario con varias reliquias. En Constantinopla se celebraba a 9 de septiembre una segunda memoria, con gran solemnidad, hasta el siglo XV, en que cayó el Imperio de Oriente.

Fuente: 
-"Triunfos de los mártires". TOMO II. SAN ALFONSO DE LIGORIO. Barcelona, 1843.

sábado, 2 de mayo de 2015

Santa Wiborada, una pionera.

La santa de hoy es una pionera en varios aspectos, una figura trascendental en la Iglesia suiza y lo sería en media Europa durante siglos. Lamentablemente su memoria y personalidad están olvidadas, como suele pasar con varios santos de envergadura, así que aquí la rescatamos:

Santa Wiborada de San Gall, reclusa y mártir. 2 de mayo. 

Su vida, ilustrada, fue escrita en 1075 por Herimann, un monje de Saint Gall. Según esta, Wiborada, cuyo nombre significa "consejera", nació en Klingna, Suiza, cerca del año 861. Sus padres, en algunas "vitae" tratados como nobles, en realidad eran comerciantes acaudalados. Gente recia, piadosa y caritativa. Tuvo un hermano llamado Hitto, con el que tuvo profundos vínculos de amor y de espíritu. Este era presbítero e instruyó a Wiborada desde niña en la lectura, las ceremonias de la Iglesia. Aún joven ya la cicha conocía a los clásicos, los Padres de la Iglesia, las Escrituras, versando sobre teología con soltura, pues aprendió latín y griego con gran aprovechamiento. Era una joven de carácter, soltura y determinación. Cuando tenía 16 años tomó la decisión de no usar joya alguna, ni vestidos de colores ni telas ricas. Se enfundó en un sayal negro de por vida. Nada pudieron los ruegos o amenazas de los familiares, su opción radical por Jesucristo comenzaba a forjarse. Sobre esta misma edad quiso ir en peregrinación a Roma junto a su hermano, con gran descontento de sus padres, que intentaron disuadirlos, por miedo a los salteadores y mala gente que solían mezclarse con los peregrinos para robar y timar.

Partieron el Lunes de Pascua de 906, recorrieron varios santuarios, visitando las reliquias más famosas del camino, aprendiendo y haciendo la caridad con los pobres que encontraban. En este viaje comienzan sus primeras experiencias místicas, mayoritariamente sobre la misericordia de Dios y la felicidad del paraíso. De regreso a casa, Wiborada halló que sus padres le esperaban con varios pretendientes para que eligiera entre ellos. Todos jóvenes, de buenas familias y piadosos. Preparan un banquete para acoger a los hijos recién llegados, pero la joven se abstiene de cualquier bebida y comida opípara, probando tan sólo pan y vino rebajado con agua. ¿Y los pretendientes? Pues a casa todos, que Wiborada tiene claro su destino: se consagrará a Cristo en una vida absolutamente retirada, para poder cultivar su relación con este sin molestias. Algunas leyendas posteriores añaden que Wiborada fue calumniada por su saber, acusada de heterodoxia y sometida a la prueba de fuego, o sea, caminar sobre ascuas o planchas ardientes y probar su inocencia si salía ilesa. Así fue, y decepcionada del mundo, se determinaría a abrazar la visda religiosa. Pero viendo su entrega a Cristo desde niña, esta versión se hace inncesaria y hsta absurda.


Santa Wiborada escucha misa desde su ventanita.
Pero, como era muy joven, el obispo de Constanza, Salomón, le aconsejó esperase un tiempo. Como todo buen místico, Wiborada era una mujer práctica y no se quedó de brazos cruzados, así que junto a su hermano, fundó un hospicio y hospital junto a la casa paterna. La misericordia de Dios experimentada en visiones se hace realidad atendiendo a los enfermos, mendigos y pobres enfermos. Esto le alcanzó ser amada por muchos, y tenida en cuenta a la hora de emprender un proyecto, en una duda espiritual, un remedio, etc. El primero de ellos, su hermano Hitto, que profesaría en San Gall y se venera como santo (24 de noviembre). Poco a poco su fama de muejr sabia y santa se fue extendiendo, llegando a ser consejera de religiosos, nobles, comerciantes, etc., haciendo honor a su nombre. Trabaja de sol a sol, ora y estudia casi toda la noche, restando horas al sueño.

A los 20 años toma el velo monástico con las benedictinas de San Jorge, haciendo allí el noviciado, pero con el corazón siempre puesto en su vocación: la soledad eremítica. Le obligan a hacer votos temporales, por agradar a sus padres, que aún creían se arrepentiría. Finalmente llegó el día, con 23 años se trasladó a una minúscula celda junto a la iglesia de San Magno, la iglesia de la abadía de San Gall. Una celda con una ventanita a la iglesia para seguir el culto y recibir la comunión, y otra al exterior, para seguir con su labor consejera, trabajar y recibir el alimento sería su mundo a partir de entonces. A la par, en la iglesia de San Jorge se emparedaría la joven Rachildis, a quien Wiborada había curado de una enfermedad. La ceremonia de emparedamiento comenzaba con la celebración de la misa, el obispo conducía a la reclusa a la celda y ambos recitaban salmos mientras los canteros ponían las piedras que cerraban la puerta para siempre. Allí quedaba el recluso, también los hubo hombres, separado del mundo casi absolutamente y unido a Dios. Moría al mundo para entrar a lo profundo de Dios. Es Wiborada la primera mujer en elegir este tipo de vida consagrada, conociéndose antes solamente el caso de San Hartmut abad (17 de julio), que abandonó la dignidad abacial para retirarse a una celda sin puertas y solo una ventanita. Al ser Wiborada la primera mujer, es de suponer que la ceremonia que he descrito antes o no haya sido tal cual y sea un desarrollo posterior o haya sido creada para ella. Wiborada continuó su obra de consejera, sanadora y profeta. Entre sus dirigidos estuvo el joven San Ulrich de Augsburg (4 de julio), que la visitaba a menudo y al que ella le profetizó sería arzobispo y santo.


Martirio de Santa Wiborada.
Desde ese momento Wiborada se dedicó a la encuadernación y copia de libros, para ganarse el pan y agua de los que se alimentaba. No iba a la reclusión para ser una carga al monasterio, sino todo lo contrario. Su obra de conservación y copia de libros y manuscritos la hizo famosa e inició una tradición intelectual en dicho monasterio. Si ya tenía una vasta biblioteca, a partir de Wiborada se expande hacia otros monasterios, que quieren copiar libros pertenecientes a este recinto. Primero envían los libros, luego enviarán monjes a aprender, bajo la enseñanza de Wiborada. Su pequeña celda se convierte en un importantísimo sitio de intercambio de libros y saber. Otro aspecto en lo que es pionera: Es la primera mujer europea que se conozca en dedicarse a la copia y difusión de libros. Pero no solo con su obra contribuyó Wiborada al acervo cultural del monasterio y de Europa, sino con sus visiones. En una de estas, en 925, obtuvo la revelación de que los húngaros invadirían el país y el monasterio sería saqueado, por lo que aconsejó se salvaran copias de todas las obras, así como los tesoros, ornamentos y reliquias que se conservaban. Pero el mayor tesoro del momento se quedó allí. Ella misma, que rehusó huir, aunque el Abad Engilberto intentó convencerla para que escapara, pero ella insistió en quedarse para rezar por los habitantes de la ciudad.

Efectivamente, en 926 los magiares llegaron al monasterio y lo hallaron vacio, salvo una mujer encerrada. Enfurecidos por no hallar nada que saquear, pues conocían de la riqueza del monasterio, rompieron las tejas de la ermita, hallaron a Wiborada de rodillas, orando, y a golpe de hacha le destrozaron la cabeza. Luego incendiaron el monasterio. A los pocos días, un reducido grupo de monjes volvió al monasterio a inspeccionarlo y encontraron el cuerpo de la mártir desangrado y con la cabeza rota e irreconocible. Fue enterrada provisionalmente hasta que se reparó la iglesia incendiada en la iglesia del monasterio y fue trasladada a la iglesia abacial, comenzando su culto inmediatamente. Posteriormente su hermano sería enterrado allí también y venerado como santo, así como su compañera, la Beata Rachildis (23 de noviembre) que sí se había ido con los monjes, y luego regresó a su celda, donde vivió otros 21 años.. En el primer lugar de enterramiento su hermano plantaría hinojos que siempre se mantenían verdes, aún en las heladas invernales.

Y vuelve a ser pionera Wiborada, pues fue la primera mujer en ser canonizada formalmente por un papa, fue Clemente II, en1047, con un proceso canónico muy parecido al actual. Curiosamente, no lo lo necesitaba, pues al ser mártir el proceso no sería necesario, pues la Iglesia enseña que los mártires entran directo al cielo. Otra curiosidad, y no son pocas: el primer santo canonizado oficialmente fue San Ulrich, su dirigido. Wiborada es patrona de las bibliotecas, librerías y libreros, clubes de lectura, sirvientes y cocineros.

Fuente:
-"Santa Wiborada. Mística y mártir, patrona de los bibliotecarios". JAIME MARTÍNEZ GONZÁLEZ. 2005.