domingo, 13 de diciembre de 2015

Los Santos Cinco Compañeros Mártires.

Santos Eustracio, Auxencio, Eugenio, Mardario y Orestes de Sebaste, mártires. 13 de diciembre.

Dos escenas de los santos:
La vocación de Mardario
y Eustracio a caballo.

Eustracio era armenio, de Arauraca. Entró al ejército romano y llegó a ser general en Satala, también Armenia. Eugenio y Orestes eran soldados subordinados a su mando. Auxencio era presbítero y Mardario un seglar que vivía en Satala, aunque igualmente era originario de Arauraca. Al desatarse la persecución de los emperadores Diocleciano y Maximiano, el sacerdote Auxencio fue uno de los primeros en ser llamado ante el gobernador Lisias. Fue torturado para que apostatase, pero nada. Eustracio, hastiado de vivir su fe cristiana en lo oculto, y cansado de ver sufrir a sus hermanos inocentes, se presentó ante Lisias e igualmente declaró su fe en Cristo. Esta confesión motivó la del soldado Eugenio, que gritó a Lisias: "Yo también soy cristiano, Lisias. Oye: Yo soy cristiano". Llevaban a los tres por la ciudad, para que fueran escarnecidos, cuando Mardario, que observaba la escena desde el techo de su casa, dejó a su esposa y dos hijas jóvenes, corrió detrás de los verdugos y los gritaba: "¡Yo también soy cristiano como Eustracio!"

Por su parte, Orestes, al ver a su general, y a su compañero Eugenio padecer por Cristo, sacó una cuz que llevaba al pecho y la enseñó a Lisias, clamando: "Sí, Lisias, también soy cristiano". Y Lisias le mandó poner en la cárcel con los otros cuatro. Padecieron diversos tormentos, pero permanecieron fieles en la fe cristiana, por la que finalmente dieron su vida. Auxencio fue decapitado, Eugenio y Mardario murieron desfallecidos por las torturas, Orestes fue quemado en una parrilla de hierro y Eustracio en un horno. La leyenda añade que el último en morir fue Eustracio, el cual había recibido la comunión de manos de San Blas (3, 11; 15, Iglesias orientales, y 22 de febrero, Iglesia Ortodoxa Griega). Estando en el horno clamó "Yo te alabo, oh Divina Majestad, porque has visto mi mezquindad, y no me dejas caer en manos de mis enemigos: Has salvado mi alma de cualquier peligro".


Fueron sepultados en secreto por los cristianos, y llegada la paz, las reliquias fueron elevadas y depositadas en una basílica. En un tiempo impreciso fueron trasladadas a Constantinopla, a una iglesia dedicada a su memoria, los Santos Cinco Compañeros Mártires, como se les conoce en Oriente. Su culto fue grande y eran tenidos por santos sanadores y obradores de maravillas. En la vida de San Demetrio de Rostov (28 de octubre) se lee que Orestes se le apareció. En el siglo VIII, varias reliquias fueron solicitadas por el papa Adriano I y depositadas en la iglesia de San Apolinar de Roma.



Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.

viernes, 27 de noviembre de 2015

Santos Facundo y Primitivo de Cea.

Arca relicario de los santos. Cea.
Santos Facundo y Primitivo, hermanos mártires. 27 de noviembre.


Lo que se sabe de ellos es totalmente legendario, y es que eran hijos de San Marcelo Centurión (30 de octubre). Marcelo, originario de Tánger, se había trasladado a lo que es hoy la ciudad española de León. Allí, durante las fiestas por el cumpleaños del emperador Maximiano, se negó a participar en los rituales del sacrificio, ya que era cristiano. Arrojó sus armas y se arrancó las insignias militares; ambos gestos fueron tomados como traición y fue juzgado, torturado y finalmente decapitado. Según estas actas legendarias, el secretario, San Casiano (3 de diciembre), declaró que también era cristiano, por lo que fue martirizado unas semanas después.

Una tradición muy posterior dice que Marcelo tuvo doce hijos, todos mártires: Claudio, Lupercio y Victorio de León (también 30 de octubre); Facundo y Primitivo, Emeterio y Celedonio de Calahorra (3 de marzo); Servando y Germán de Cádiz (23 de octubre) y Marcial, Fausto y Genaro de Córdoba (13 de octubre). Después de la conquista de Tánger, las reliquias de Marcelo fueron trasladados a León. Pero Sevilla y Jerez también afirman que conservan sus restos. Mientras Claudio, Lupercio y Victorio son los patronos de la abadía benedictina de San Claudio de Galicia. No hay que conocer mucho de santos para notar lo que ha pasado aquí: Se ha dotado de una “vida” a mártires separados, y venerados en distintas regiones, para darle más consistencia a esos cultos. Se les hace hermanos entre sí, y a su vez, Marcelo se parece más aún a Cristo, que también tiene doce "hijos" a su alrededor.

En el caso de Facundo y Primitivo, que también fueron decapitados, su “passio” fue redactada sobre el siglo X, con lo que históricamente no tiene ninguna validez, salvo para confirmar la antigüedad de la veneración de sus reliquias. La tradición dice sus cuerpos fueron enterrados por los fieles en el mismo lugar del martirio, junto a la ribera del río Cea. Allí se habrían mantenido escondidos hasta que los cristianos edificaron una iglesia en tiempos de San Constantino el Grande (21 de mayo). Pero en realidad la primera documentación es del año 652, con la deposición de algunas reliquias suyas en Guadix. En el 872, Alfonso III restaura y dedica a su memoria una basílica junto al río Cea, que dona a los benedictinos. En el 883 ocurre un saqueo por manos de los árabes, y se reconstruye entre los años 905 y 935. Esta basílica y monasterio dieron origen a la actual ciudad de Sahagún (nombre que proviene de Facundo). Las reliquias se veneran en medio del retablo mayor en un arca de plata. En cuanto al culto litúrgico, aparecen en el primer calendario de Córdoba (961), y en el siglo XIII ya aparecen como hijos de Marcelo, hecho que recoge y no discute ni Baronio.

Y en cuanto al santo patrón relacionado con la química, es San Alberto Magno (15 de noviembre), porque, entre otras disciplinas científicas y filosóficas, practicó la alquimia. Pero a este habrá que dedicarle otra entrada.




Fuentes:

-“Crónica General de España”. Tomo IV. AMBROSIO DE MORALES. Madrid, 1791.

-http://iteadjmj.com/SANTO/facundo.pdf

miércoles, 25 de noviembre de 2015

De la Santa más famosa del mundo.

Santa Catalina de Alejandría, virgen y mártir. 25 de noviembre.

De Santa Catalina hay dos leyendas, que se complementan y se diferencian entre sí. Una es la leyenda oriental, de los siglos VII u VIII, y una occidental, mucho más moderna y que es la que en Occidente ha configurado los patronatos, la iconografía y la devoción muy extendida de esta santa.

Vidriera francesa.
Leyenda Oriental. 
Sobre el año 310, teniendo Catalina 18 años, el emperador Majencio mandó que todos los residentes de la provincia, ricos y pobres, se reunieron en Alejandría hacer sacrificios a los dioses. Cuando Catalina oyó los lamentos de los cristianos, se hizo la señal de la cruz y se fue con un par de sirvientes al mercado, donde vio una gran cantidad de cristianos que eran llevados a la fuerza al templo para ofrecer sacrificios a los ídolos. Ella se unió a ellos y estando delante del emperador, le dijo: “Te saludo, Majestad, porque estoy en deuda con tu dignidad. Pero lo hago con el fin de persuadir a que te alejes de tus dioses y adores al único Dios verdadero". Y tuvieron un largo debate filosófico y teológico sobre la necedad de creer en varios dioses y como con la simple razón, y más iluminada por la fe, se podía concluir que existía un solo Dios, y este era Padre de Jesucristo. Majencio, confundido, la invitó al palacio y admiró su inteligencia, sabiduría y belleza. Le preguntó quien era, y Catalina le respondió: "Soy Catalina, hija del rey Costes. De noble cuna soy, y desde muy temprana edad me crié en las artes liberales, pero todo lo he dejado, y he buscado refugio en mi Señor Jesús, porque estos dioses tuyos que no son capaces de nada, y a su pueblo no les hacen caso".

Y buscó Majencio a todos los sabios y filósofos de Alejandría, convencido de que podrían convencer a la joven. Eran 50 hombres sabios, algunos ancianos que habían dedicado toda su vida al estudio. Catalina fue advertida por un ángel, que le aseguró que podría convencerlos a todos y que incluso darían sus vidas por Cristo. Y bueno, el debate es muy largo para ponerlo todo aquí. Baste decir que Catalina comenzó desmontando sus dioses falsos y explicando cada uno de los oráculos de las Sibilas, que anunciaban a Cristo en sus oráculos. Demostró la veracidad de la Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, su preexistencia a todo y su venida gloriosa. Al final, el más sabio de todos dijo a Majencio: "Has de saber, Majestad, que ninguno hemos sido capaces de resistir a esta joven. El Espíritu de Dios mismo habla en esta chica. Ella nos ha llenado de tal admiración que no nos atrevemos ni a decir una palabra contra el tal Cristo: por lo tanto, llegamos a la conclusión de que Él tiene que ser el único Dios verdadero”. Majencio se irritó tanto que mandó quemarlos vivos en medio de la plaza. Lloraban algunos porque no eran bautizados y temían no entrar al cielo. Catalina les calmó diciéndoles: “Eso no ha de preocuparles. Vuestra sangre servirá de bautismo”. Luego de esto, Majencio obligó a Catalina a sacrificar ante un ídolo puesto en público. Ella se negó y el emperador mandó la denudaran y la golpearan con varas de hierro. Luego mandó encerrarla durante diez días en un calabozo, sin comida ni agua. En la cárcel fue consolada por los ángeles, hecho que vio Porfirio, un amante de la esposa de Majencio, y se convirtió a Cristo. Catalina le profetizó que moriría mártir de la fe. Hasta 200 se convirtieron por la palabra y ejemplo de la santa.

Doce días estuvo Catalina en la cárcel, al cabo de los cuales Majencio la halló con salud y nada debilitada. Pensó que la santa tenía algún infiltrado que la ayudaba, pero ella le confesó que Cristo y los ángeles le alimentaban. Majencio le exigió, nuevamente, que sacrificara a los dioses, a lo que Catalina se negó, por lo que fue sometida a la rueda de púas. Era un artefacto con cuatro ruedas con puntas de hierro o madera. Dos ruedas frente a las otras dos, que al moverse funcionaban como ruedas dentadas, estando el mártir entre ellas. Imaginaos. Al comenzar el suplicio, los ángeles bajaron y rompieron el instrumento cruel. Al ver este portento la emperatriz confesó su adulterio, y su conversión a la fe cristiana, por lo que le fueron cortados los pechos y la cabeza. Porfirio tomó el cuerpo y lo sepultó cristianamente, y al día siguiente se presentó como cristiano, así que Majencio lo mandó decapitar y echar el cuerpo a los perros. Majencio entonces sugirió a Catalina que dejara la fe de Cristo y se convirtiera en su emperatriz, pero ella se negó, claro, y Majencio mandó decapitarla. Catalina oró al Señor: "Jesús, tú que eres la esperanza y la salvación de todos los creyentes, el honor y la gloria de las vírgenes, escucha mi oración y concede a todos los que me invoquen en la hora de su muerte o en cualquier de peligro, sean protegidos de todo mal”. Y se oyó una voz del cielo que dijo: "Ven aquí, mi querida esposa, las puertas del cielo están abiertas para ti y para cualquiera que recuerde tus tormentos". Y le cortaron la cabeza, manando del cuello leche en lugar de sangre. Bajaron los ángeles del cielo y para proteger su santo cuerpo, lo tomaron y lo llevaron al Monte Sinaí, donde fue sepultado 20 días después. Durante siglos se decía que un aceite milagroso fluía de sus reliquias.

La leyenda Occidental y más tardía.
Esta leyenda se recrea en los orígenes e infancia de la santa, añadiendo un extraño pasaje, el del matrimonio con Cristo, una leyenda que se repite en otras santas occidentales, curiosamente de nombre Catalina. En Oriente estos desposorios no se conocen.

Según esta versión, Catalina sería hija de Costes, hijo a su vez de Constancio Cloro y su primera esposa, fallecida en el parto. Luego se casaría con Santa Helena (18 de agosto) y serían padres de San Constantino el Grande (21 de mayo). Costes fue casado con Sabellina, una bella princesa egipcia. Esta, estando encinta soñó que la hija que tendría sería famosa en el mundo entero. Al nacer la niña la llamaron Catalina, que significa "limpia”, “pura". Era una niña dulce y hermosísima, y a la par inteligente y dispuesta para aprender. Bebió con avaricia, dice la leyenda fue su único vicio, de toda la filosofía y saber de su momento. Versada en astrología, filosofía, ciencias. Era más inteligente y culta que la reina de Saba y Salomón juntos. Conoció todas las obras de Platón y Sócrates. Su padre le construyó una torre con una bella sala para que estudiara, y le puso de preceptores a los siete sabios más sabios del mundo conocido, pero al poco tiempo era ella quien les aventajaba. Las vanidades de la corte no le interesaban, así que cuando murió su padre y ella heredó el reino, despreció todo tipo de honores para dedicarse a lo que le gustaba: el saber.

Pasó el tiempo y su soltería comenzó a preocupar a la corte. Los consejeros le decían: "Señora, eres nuestra soberana, todos saben tienes cuatro dones preciosos: un alto linaje, grandes riquezas, clara inteligencia y una belleza singular. Si Dios te ha con tan excelentes dones, nos gustaría pedirte que busques un marido, y nos des un heredero por el que te bendecirán todos tus súbditos”. Catalina replicó "Si Dios y la naturaleza me han dado esos dones, como dicen, veo que estoy más obligada a amarle a Él sobre todo y aceptar de dichos dones con humildad y discreción. Si encontráis un hombre con linaje tan alto como Dios, tan rico que posea el mundo entero como Dios lo posee, tan puro y sin maldad alguna como Dios, y tan magnánimo y pronto a perdonar, lo tomaré como marido y le haré dueño de mi corazón". Los consejeros sabían que aquello era imposible, y terció la reina Sabellina: “Querida hija, ¿no encontrarás nunca un marido?" A lo que Catalina contestó "Si no soy capaz de encontrarlo, él sabrá donde encontrarme. Y no será de ninguna otra manera".

Escultura en Magoar,
Bretaña.
A los dos días se presentó un ermitaño en palacio, con un mensaje de la Santísima Virgen para Catalina. La Madre de Dios le decía que su Hijo, el rey de la Gloria, la haría su esposa. Y al enseñarle una imagen que de la Virgen traía, Catalina quedó prendada del bello Niño que esta portaba. Tanto amor sintió, que no le interesaron más los libros, ni las ciencias, ni saber alguno. Solo quería amar a su Esposo, para lo cual colocó el icono en su sala de estudio. Una noche soñó que el ermitaño la llevaba a un santuario donde fue coronada de lirios y rosas rojas. Los ángeles la presentaron a la Madre de Dios, la cual le ofreció a Cristo por Esposo. Como no era bautizada, el ermitaño la hizo cristiana y entonces pudo completar el desposorio místico con Jesús, el cual puso un anillo en su dedo, como esposa elegida. Al despertar, Catalina recordó lo que había soñado y vio que llevaba puesto un anillo en su dedo. A partir de ese momento se consideró esposa de Cristo y solo para él conservó su corazón y pensamientos. Comenzó a vivir una vida eremítica en su palacio hasta que murió su madre, la reina Sabellina. A partir de aquí se desarrolla como la anterior leyenda, narrando el martirio, aunque añadiendo más tormentos, para igualmente terminar con el martirio y la traslación al monte Sinaí.

Patronatos:
Santa Catalina de Alejandría es una de las santas más universales que hay, y se considera que tras la Santísima Virgen es la mujer más representada en el arte durante siglos. Aunque su leyenda sea inverosímil y sin fundamento, su culto como mártir consta desde el siglo IV en el Sinaí, donde tiene un maravilloso complejo monástico dedicado a su nombre y donde se venera su cuerpo como reliquia insigne. Está casi al completo, siendo que la mayoría de reliquias suyas que se veneran por el mundo son la mayoría falsas. Como la leyenda dice, su protección estaba asegurada para todos sus devotos y sus patronatos son diversos. Es abogada de niñas, vírgenes, casadas, parturientas, profesores, estudiantes, filósofos y teólogos, científicos, predicadores, oradores, escritores y poetas, bibliotecarios, notarios y abogados, impresores de libros, molineros, alfareros, carniceros, afiladores, carreteros, curtidores y zapateros, cordeleros, hilanderos, tejedores, costureras, modistas, diseñadores de moda, sastres, comerciantes de telas, barberos y peluqueros, vendedores de tabaco. La mayoría de estas profesiones usan punzones, cuchillos, tijeras, de ahí el patronato, sobre todo lo que tenga que ver con elementos punzantes. Varias universidades la tienen como patrona, y antiguamente en su día se celebraban debates filosóficos en los cuales podían esgrimirse argumentos de todo tipo, con plena libertad por parte de los alumnos, excluidas las blasfemias, claro.

Se le invoca contra las dificultades respiratorias, dolores de parto, muerte súbita, enfermedades de las articulaciones, trastornos cerebrales, dolores de cabeza y migraña, la tiña, enfermedades de la lengua, úlceras, eczemas y herpes. Además para perseverar en la fe hasta la muerte y para encontrar a los ahogados. No en balde es una de los catorce santos auxiliares. Junto a Santa Bárbara, Margarita y Dorotea, en el arte y la devoción del norte de Europa forman la “Quattuor Virgines Capitales”, o sea, las Cuatro Vírgenes Capitales, en ocasiones asimilándolas con las cuatro virtudes cardinales por algún pasaje de la leyenda de cada una. Numerosas ciudades la tienen como patrona. A pesar de esta extensa veneración, fue suprimida del Calendario Universal de la Iglesia tras la reforma litúrgica emanada del CVII, pero en 2005 fue repuesta, como memoria obligatoria.


Fuentes: 
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916. 
-"La leyenda de oro para cada día del año". Volumen 3. PEDRO DE RIBADANEIRA. Barcelona, 1866.
-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año”. Agosto. JEAN CROISSET. Barcelona, 1863.

martes, 24 de noviembre de 2015

Francisco Gil de Federich, el santo académico.

San Francisco Gil de Federich, presbítero dominico y mártir. 24 de noviembre y 22 de enero.

Presbítero dominico catalán, académico, misionero y mártir del Vietnam, nacido en el seno de la noble familia de los Gil de Federich de Tortosa, el 14 de diciembre del año 1702. Fue admitido como novicio en la orden dominicana a los 15 años, en Vila d’Exemple, y profesó en el convento de Santa Caterina de Barcelona el año 1718. Durante su formación religiosa maduró el deseo de darse en la evangelización de los paganos y alcanzó el firme propósito de lograrlo siendo aún estudiante de teología en la alicantina Orihuela, en 1724. Su ordenación presbiteral tuvo lugar en 1727, luego fue nombrado maestro de los frailes estudiantes, ejerció durante varios años como profesor de filosofía y, el 1 de mayo de 1729, fue admitido como miembro de la Reial Acadèmia de les Bones Lletres, galardón que se añadió a su vertiginosa carrera humanista, reconociéndole sus méritos literarios como escritor, moralista e historiador.

Por fin, en 1730, pudo ver cumplido su deseo y consiguió embarcarse y partir como misionero a las Filipinas junto con otros 24 compañeros, entre los cuales Mateo Alonso de Leciniana. Una vez en Oriente pasó a Baatán y Pangasinán donde aprendió lenguas nativas. En Manila desempeñó durante dos años el cargo de secretario del Provincial. Durante ese tiempo jamás cesó de reclamar a sus superiores que le dejasen partir hacia Tonkin, región del Vietnam del Norte sumida en la persecución del rey Vuèh-Hun. Así, a los 33 años, el 20 de agosto de 1735, comenzó viaje hacia la zona meridional de ese país y en cinco meses consiguió dominar como un nativo la lengua annanita o tonkinesa, cuyo aprendizaje constituía una auténtica pesadilla para los europeos. En ese tiempo recibió el nombre vernáculo de Ku-tê, que significa “sacrificio”, y en los primeros años de estancia logró, no sin cierta dificultad, difundir la Palabra de Dios, administrar los sacramentos y auxiliar enfermos, olvidándose de la pena de muerte decretada para los misioneros y de los peligros a los que se exponía.

En 1737 fue aprendido y cuando se le llevó a una barca donde se hallaban prisioneros otros cristianos exclamó: “Ya me habéis hecho prisionero ¿por qué lleváis presos a éstos? ¡soltadlos!”. Inesperadamente liberaron a sus correligionarios pero Francisco permaneció cautivo por espacio de ocho años, en los que sufrió terrible prisión y fue expuesto a toda clase de tormentos. Sin embargo, a pesar de las humillaciones y enfermedades, ayudado por la viuda Ba-Gao, convirtió su cárcel en misión, protagonizó una ardua actividad pastoral y dirigió un fructífero apostolado durante su confinamiento. En el año 1744 el reencuentro con el padre Mateo Alonso Leciniana, preso también desde hacía un año, permitió a ambos mártires confesarse, celebrar la eucaristía y reconfortarse espiritualmente, además de compartir sus últimos meses de vida y recibir la absolución. Una vez conocida definitivamente la suerte que iba a correr, Francisco disuadió a su compañero de que enviara una instancia, que había preparado por su cuenta, pidiendo clemencia al rey: “Llevo ocho años en la cárcel y al fin Dios se ha apiadado de mi permitiéndome sufrir por Él. ¿Por qué quieres impedírmelo?”. De igual manera dijo a sus fieles, que querían pagar por su rescate: “...jamás consentiré que se gaste ni una sola moneda para librarme de morir por Dios, Nuestro Señor”.


A mediodía del 22 de enero de 1745 se le leyó de nuevo su sentencia, tuvo una última oportunidad para abjurar de la Fe de Cristo pero se mostró firme en su convicción de morir como intrépido testigo de la divinidad de Jesús, se dejó atar a los palos y se enfrentó serenamente a su decapitación pública en Chà Cô. Algunos discípulos trasladaron su cuerpo a Luc-Thuy, le dieron cristiana sepultura y conservaron pañuelos y paños empapados en la sangre del mártir como reliquias. Los dos protomártires dominicos del Vietnam fueron beatificados por Pío X en 1906. Juan Pablo II les canonizó el 19 de junio de 1988, junto con otros 115 testigos de la fe en tierra vietnamita. La celebración conjunta de este grupo fue fijada en el calendario litúrgico latino el 24 de noviembre bajo la denominación de “San Andrés Dung Lac y compañeros”, pero el Martyrologio Romano conmemora separadamente a San Francisco Gil de Federich y a San Mateo Alonso de Leciniana en el aniversario de su nacimiento al cielo, el 22 de enero.

San Francisco Gil de Federich es abogado contra las fiebres tercianas y cuartanas que ocasiona el paludismo o malaria. Es también patrón de los misioneros dertosenses y de los comerciantes tortosinos. Así mismo son muchos los que le consideran el santo patrón de las Letras y de la Cultura Catalana. La singularidad de su vida radica sin duda en que es el único santo académico del que se tiene noticia. 

Vicent Josep Ruiz i Prades.

domingo, 22 de noviembre de 2015

Santa Cecilia o un error milenario.

Santa Cecilia de Roma, mártir. 22 de noviembre, 14 de abril (martirologio pseudo-jeronimiano) y 20 de octubre (invención de las reliquias).

La figura de Santa Cecilia pasó la criba realizada en la revisión del calendario universal de la Iglesia, posterior al Concilio Vaticano II (sobre esta reforma podéis leer aquí). El caso de Cecilia es un buen ejemplo de como la devoción multisecular se impuso a la revisión historicista. Su culto era lo suficiente firme y antiguo como para mantener su memoria y algunos textos propios del oficio litúrgico, sin que esto implique que la Iglesia avale su leyenda, que es eso lo que nos ha llegado de ella.

La leyenda, que ya circulaba en el siglo V, todos la conocemos: Era Cecilia una noble dama romana, del clan Metela, cristiana y muy caritativa. Había hecho un voto de virginidad, pero fue comprometida con Valeriano (14 de abril), al cual ella advirtió que un ángel protegía su castidad, si él osaba tocarla. Valeriano le dijo que quería ver el ángel, ella le replicó que debía ser cristiano antes. Valeriano accedió y fue bautizado por el papa San Urbano (23 de mayo). Y puestos en oración, fueron coronados por ángeles, hecho que contempló Tiburcio, hermano de Valeriano, el cual se convirtió y bautizó. Una vez que ambos hermanos fueron bautizados, se dedicaron a rescatar los cuerpos de los mártires y enterrarlos, causa por la cual alcanzaron el martirio. Cecilia donó sus bienes a los pobres y se dedicó a la oración y la caridad, llevando a muchos a conocer a Cristo y ser bautizados por Urbano. Esta mudanza de vida la delató como cristiana, fue apresada y luego de varios tormentos fue condenada a morir en un baño de vapor. Todo un día estuvo allí, pero el calor no hacía mella en ella ("nulla pars omnino ejus membris vel minimo sudoris signo fuit humectata"). Al saberlo Almaquio, el gobernador, mandó le decapitaran. Tanto escrúpulo tuvo el verdugo que necesitó tres golpes, y ni aun así logró separar la cabeza del cuerpo. Tres días más estuvo agonizando la santa; días en que muchos cristianos mojaban paños en su sangre para guardarlos como reliquias. Finalmente falleció y fue enterrada por Urbano en el cementerio de San Calixto. Y toda esta leyenda anterior, sazonada con belleza simpar, dotes morales, linajes nobles, riquezas, etc.

Sin embargo, la historia de la “santa de la música” hay que comenzarla en el siglo IV, época en la que se puede probar que su culto y es conocido entre los cristianos, pero no los romanos, sino los griegos. Si bien el martirologio pseudo-jeronimiano del siglo IV la trae a 14 de abril, asociada a los mártires Tiburcio, Valeriano y Máximo, ni la "Depositio martyrum" romana del siglo IV, ni el martirologio cartaginés de principios del siglo V, conocen la memoria de Santa Cecilia. Sí que la incluye el misal del papa San Gelasio (20 de noviembre), con lo cual se puede decir que ya era venerada. En Roma llegó a tener tres iglesias dedicadas, una en Monte Iordano, otra en Campo Marzio, que la tradición identificaba como la casa natal de Valeriano, y la que queda hoy en día la del Trastévere, que se dice está edificada sobre su casa natal. En 821 el papa San Pascual I (11 de febrero) habría tenido una visión en la que la santa le decía que estaba enterrada en el cementerio de San Calixto, junto con Valeriano. Excavaron en el sitio señalado, y hallaron el cuerpo envuelto en una rica tela, cubierto el rostro por un velo y las señales de los tres golpes en el cuello. Trasladaron el cuerpo a esta iglesia y monasterio benedictino dedicados a la memoria de Santa Cecilia. En el siglo XIII las monjas camaldulenses sustituyeron a los monjes.

Esta traslación y enterramiento del siglo IX evidenció una veneración temprana, aunque con el tiempo, las reformas y las destrucciones, haya quedado olvidado el cuerpo hasta ser descubierto el 20 de octubre de 1599, por el cardenal Sfondrati, sobrino del Gregorio XIV, “párroco” de esta iglesia. Estaban en obras, cuando descubrieron una cripta y en ella las reliquias, que fueron puestas en un arca de plata. Además, se descubrieron mosaicos en los cuales aparece la santa, Valeriano y el papa Pascual I. Con esta invención la iglesia ganó indulgencias y beneficios eclesiásticos, se hacía estación el tercer miércoles de Cuaresma. Luego de este descubrimiento, las reliquias se pusieron a la veneración pública bajo el altar, donde también se puso una escultura que reproduciría el cuerpo incorrupto que el cardenal Baronio habría visto dentro de la sepultura. Yo sinceramente lo dudo, pues ¿quién se cree que en el siglo XVI, con el auge de las reliquias y el culto a estas como bastión de la contrarreforma, no se iba a exponer el cuerpo incorrupto de una de las mártires más insignes de la Iglesia, al menos en cuanto a devoción? No casa con otros casos y menos aún con Baronio, entusiasta del culto a los santos y sus reliquias. Este descubrimiento trajo una ola de devoción, más artística que piadosa. En 1594 Gregorio XIII la canonizó formalmente y la nombró patrona de la música. Numerosos pintores, músicos, escultores, pusieron su arte al servicio de la santa, componiendo o pintando magistrales escenas de su vida. Su día se convirtió en el “Día de la música”, siendo tradicionales los conciertos, los estrenos de óperas y otros certámenes musicales.

Como fuese, puesto que de Cecilia solo conocemos el sitio de su sepultura, ¿de dónde salió su relación con la música? Pues sale de un error de traducción de la “passio”, cuyo origen está en el Metafraste: Esta passio dice, literalmente “venit díes in quo thálamus collacatus est, et, cantátibus órganis, illa in corde suo soli Domino decantábat: Fiat Dómine cor meum et corpus meus inmaculatum et non confundar”. Lo que significa “llegó el día en que subió al tálamo, y, mientras los instrumentos, ella en su corazón a su único Señor cantaba: Haz, Señor, mi corazón y mi cuerpo inmaculados, y no sea yo defraudada”. Entendamos "tálamo", no como el lecho nupcial, al que no llegó a subir según la misma leyenda y "passio", sino como el momento cumbre del desposorio con Cristo. Y entendamos el “mientras” como un “a la par”, o “al mismo tiempo”. Con lo que la frase lo que quiere decir es que Cecilia cantaba en su corazón a la par de los instrumentos. El error de la traducción estuvo en traducir “órganis” como instrumento musical, cuando solo se refiere a instrumentos (en este caso los martiriales) y “cantátibus” como “cantar” o “sonar”. De ahí a creer que el órgano emitía música y Cecilia cantaba no hubo más que un paso que la iconografía completó añadiéndole como atributo un pajarito cantor, que luego el renacimiento y el barroco cambiarían en un órgano tubular. Aunque el órgano como instrumento musical es antiguo y ya era conocido por los romanos, su uso era escaso y en la Iglesia, solo en algunas, no entró hasta el siglo VIII, no antes. Últimamente, según avanza la decadencia de la música litúrgica, la vemos con guitarras y hasta maracas.

Diferentes leyendas cambiarían esta frase de contexto, pues si se refiere a instrumento musical no pintaría nada en medio del tormento, que es donde realmente hay que ubicarla. Así que la leyenda, para reafirmarse a sí misma, contó que mientras sonaban los órganos en el banquete de su boda, Cecilia cantaba melodías celestiales en su corazón. Y esta es toda la asociación con la música: un error. Un error aumentado por la iconografía, la piedad y la espirtiualidad devota. Solo un ejemplo, tomado de un sermón en honor a la santa: "...esta Virgen no se emplea en otra cosa que en alabar a su Esposo, en bendecir su bondad, en implorar su misericordia, en aplacar su justicia, y en hacerle favorable a todos los hombres (...) Mas como sabia muy bien que la música no puede menos de ser grata a aquel que todo lo hizo con harmonía, (...) acompaña al órgano su delicada voz, y dando vida a aquel instrumento inanimado, enseña a las criaturas insensibles a cantar las alabanzas de su Esposo. 'Cantantibus organis decantabat Cecilia'". Aquí incluso con las palabras cambiadas. Aunque algo sí que la salva, es cierto que, según la “passio”, al menos en su corazón, Cecilia cantaba u oraba con el salmo 70.

Pero es que no es tan sencillo, pues hay, al menos, dos contradicciones entre la “passio”, la leyenda y la historia:

1. La “passio” dice que la martirizaron con varios tormentos, pero incurre en una contradicción, pues si Cecilia era una matrona romana de linaje, no habría sido martirizada, pues la ley lo prohibía. Solo podían ser ajusticiados mediante la pena “capital”, o sea, la decapitación. Así que, o Santa Cecilia era una dama noble y no fue martirizada, o fue una mártir sin ascendencia noble.

2. San Urbano no vivió en tiempos de persecución, sino en tiempos de Alejandro Severo, el cual no persiguió cristianos por las razones dadas en la leyenda: enterrar cristianos. Algunos cristianos serían juzgados, nadie lo duda, pero como cualquier ciudadano y no por el hecho de practicar la fe de Cristo. Así que, o Tiburcio Valeriano y Cecilia no fueron mártires, o lo son de otro momento. Como la mayoría de martirologios los hacen mártires, incluso Usuardo pone a Santa Cecilia padeciendo bajo Comodo, y Molano la pone imperando Marco Aurelio lo más probable es que la relación entre Urbano y los mártires, sea únicamente la veneración a su sepulcro en tiempos de paz, probablemente sería Urbano quien edificó el primer lugar de culto en las catacumbas.

Para los historiadores serios, entre ellos el Bollandista Delehaye, el origen de la figura de Santa Cecilia está en una matrona romana que habría venerado a los mártires Tiburcio y Valeriano, junto a los cuales quiso ser sepultada, en tiempos del papa Urbano, como sí ocurrió. Lo demás, como vimos, pues errores, alusiones, iconografía y devoción.


Fuentes:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-“Grandezas y maravillas de la Ciudad de Roma. S.E. GABRIEL DÍAZ VARA CALDERÓN Y CORONADO. Madrid, 1673.
-"Santa Cecília, l'evangeli al cor". JOSEP. M. DOMINGO. Barcelona, 2001.
-“Sermones panegíricos de los Santos más celebrados en la Iglesia”. Tomo VI. P. JEAN FRANÇOIS SENAULT. Madrid, 1786.
-"Martirologio Romano". Madrid, 1791.

sábado, 21 de noviembre de 2015

De tres andaluces que eran de más lejos.

Santos Honorio, Eutiquio y Esteban, mártires. 21 y 24 (en Jerez de la Frontera) de noviembre.


San Honorio.
Jerez de la Frontera.
A estos tres mártires la devoción les creó una layenda, y la historia los colocó “en su sitio”. Es un buen ejemplo de lo serios que pueden llegar a ser un error, una coma, una insinuación, o una sugerencia. Vamos por partes, primero la leyenda y luego la historia y las aclaraciones:

La leyenda:
Santos Honorio, Eutiquio y Esteban, patronos de Jerez de la Frontera, España, nacieron y fueron martirizados en Asta, colonia romana de la provincia Bética (la actual Andalucía) y de la que aún se ven ruinas cerca Jerez de la Frontera. Los tres llegaron a la fe de Cristo por medio de alguno de los Siete Santos Varones Apostólicos, aquellos discípulos de los Apóstoles que misionaron en España: Tesifonte, Torcuato, Segundo, Indalecio, Eufrasio, Hesiquio y Cecilio. Una leyenda que también merecería su artículo. Pues eso, que una vez que se convirtieron al Dios verdadero, no se guardaban su fe, sino que la predicaban en público, por calles y plazas. Llegó a la ciudad un edicto imperial que mandaba hacer un sacrificio público a los dioses (eran frecuentes, para impetrar bienes, conjurar males, pedir protección al Imperio, etc). Los tres santos se negaron y fueron apresados, llevados ante el juez, el cual los mandó torturar hasta que consintieran en sacrificar.

Pero ellos aprovecharon su presencia entre los magistrados para enseñarles las tinieblas de su superstición, y llevarlos a la luz de Cristo. Manifestaron el error que era sacrificar a dioses falsos, y cuyas historias los hacían más viles que los hombres. A todas las amenazas de más tormentos respondían que solo esperaban padecer más por Cristo, y que sea era su felicidad. “Bienvenidos sean los martirios si nos llevan al cielo”, decían. Cansado el juez, viendo que ni los azotes, ni el fuego, ni el potro lograban algo, mandó les decapitasen, el 21 de noviembre, imperando Trajano. Otros cristianos recogieron los cuerpos y los enterraron para venerarlos como mártires. Sus reliquias y veneración se mantuvieron llegada la paz de Constantino, pero se perdieron con la dominación musulmana.

La historia:
Hasta el siglo XVI, Jerez de la Frontera no supo que había tenido tres ilustres mártires entre sus vecinos. No había culto, ni reliquias, ni documento alguno que lo avalase. En 1597, los jesuitas de Jerez de la Frontera emprenden una cruzada para revitalizar la veneración de unos mártires españoles que habrían padecido en Asta, según el calendario editado en Ronda en 1538. Clemente VIII manda investigar aquello y, efectivamente, consta ese martirio en la ciudad llamada Asta, que los jesuitas, insignes hombres y letrados del momento, identifican con la Asta bética. Rodrigo de Castro, arzobispo de Sevilla era ferviente promotor de la idea, pero murió antes de terminar, y la conclusión del caso lo llevó a cabo Fernando Ñuño de Guevara, cardenal presbítero. Este aceptó gratamente las investigaciones de los jesuitas y las presentó en Roma. En 1603 se aprueba el culto y comienza una espiral de devoción: patronato sobre la ciudad, retablo en la iglesia jesuita, procesiones y votos por parte del Ayuntamiento y pueblo, etc. Para día de la memoria se eligió el mismo del martirio, el 21 de noviembre, pero chocando con la Presentación de la Santísima Virgen, se movió al 24 del mismo mes, porque el 22 y el 23 ya estaban ocupados por las memorias de Santa Cecilia y San Clemente. En 1605 la festividad se enriquece con algunas indulgencias, con vistas a promover la devoción a los santos. La primera “vita” se escribe en 1617, que es más un panegírico que otra cosa. A falta de datos se sacan conclusiones, se narran tormentos leídos en otros santos. En 1624 la diócesis de Sevilla los introdujo en su santoral propio. En 1714 San Dionisio obispo (9 de octubre) fue proclamado patrón de Jerez, en los actos conmemorativos de los 500 años de la reconquista de la ciudad por parte de los cristianos. Este patronato compartido mermó un poco la devoción a los tres mártires patronos.

Las conclusiones.
La primera estocada contra la leyenda y el culto la dio el agustino Enrique Flórez en su “España Sagrada”, una monumental obra del siglo XVIII que desgrana la geografía española según sus santuarios, reliquias veneradas y sus santos. El P. Flórez prueba que el martirologio romano dice que los tres santos fueron martirizados en Asti, Italia, y no Asta. Y el pseudo-jeronimiano pone a Honorio padeciendo en Antioquía, mientras que Eutiquio y Esteban padecen en Austis (la actual Ostia). Además, añade que el martirologio Auterpiense llama “Honorato” a Honorio, y que añade algunos compañeros. El de Aquitania los pone padeciendo en “civitate Ostia”.

Pone Flórez otros ejemplos, como algunos mártires de Cartago de África llegaron a ser considerados de Cartago Nova, la española, o de Valence de Francia, pasaron a Valencia de España. El P. Flores prueba también que ningún martirologio español, ni breviario de las iglesias béticas o de otra parte de España (ni los anteriores a la conquista) trae dicha memoria de los tres santos “andaluces”. Santos de los que vemos que su recorrido fue corto.


Fuentes:
-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año”. Noviembre. P. JEAN CROISSET. S.I. Barcelona, 1863.
-“España sagrada, teatro geográfico histórico de la Iglesia de España”. Volumen X. P. ENRIQUE FLÓREZ. O.S.A. Madrid, 1792.
-http://elbarrocojerezano.blogspot.com.es

viernes, 20 de noviembre de 2015

Nuevo vídeo sobre los cristianos perseguidos


Con la colaboración de Ayuda a la Iglesia Necesitada, este videoclip de Fresh Sánchez (Toledo), StelioN (Valencia) y Athenas (Argentina) pretende concienciar de este drama que sufren tantos hermanos en la Fe. Animamos a colaborar y rezar por ellos.

Maxence, sin cabeza y caminando.

Santa Maxence de Senlis, virgen y mártir. 20 de noviembre.

Imagen en su santuario
de Senlis.
Según la leyenda, Maxence fue hija de un rey escocés, llama Malcolm, y fue convertida a la fe cristiana por San Patricio (17 de marzo). Decidió permanecer virgen por amor a Cristo, pero su padre, aún pagano, tenía un pretendiente para ella: Avicin, un noble local. Huyó del palacio en compañía de sus esclavos Barbentio y Rosebia, embarcándose hacia el continente. Se establecieron en Levandriac Oise, cerca de Senlis (llamado Litanobriga en el siglo V), donde Maxence comenzó una vida eremítica como reclusa. La leyenda local dice que antes de llegar al sitio definitivo tropezaron con el río Oise, infranqueable, pero cada uno lanzó una piedra, que crecieron al tocar el agua, formando un acceso. Allí pueden verse aún. Avicin no se resignó a perder a la que quería como esposa y salió tras ella. Cuando la halló, le hizo ruegos, promesas, le ofreció dinero y joyas al siervo Barbentio, que se negó a aceptar el soborno. Nada podía apartar a Maxence de su ideal eremítico. Así que Avicin trocó su amor en odio a ella y al cristianismo. Pasó a las amenazas y como estas tampoco surtieron efecto, tomó su espada, le agarró del pelo y le cortó la cabeza, y acto seguido también decapitó a Barbentio y Rosebia. La santa virgen tomó su cabeza ante la vista de algunos y caminó hasta el sitio donde debían enterrarla, como se suele leer de los santos cefalóforos. Así lo hicieron, y levantaron una capilla en su memoria. En el siglo VIII San Carlomagno (28 de enero y 29 de diciembre, traslación de las reliquias) amplió y enriqueció el santuario, lo dotó de tierras y beneficios. Ella es la patrona de Pont-Sainte-Maxence.

En esta leyenda poco hay de verdad. Los historiadores se dividen en varias hipótesis. Unas plantean que realmente fue una ermitaña local, asesinada tal vez por ladrones. Otras que sus reliquias llegaron de algún punto a través del Oise hasta Levandriac. En el siglo VII el culto estaba consolidado, aunque la “passio” más antigua que se conoce es del siglo XI. El culto se extendió por los lugares “de origen” de la santa. En Irlanda su memoria es a 24 de octubre, en Inglaterra y Escocia a 6 de abril, pero su fecha litúrgica más extendida es la del 20 de noviembre, día que dice la “passio” que ocurrió su martirio, sin que se sepa el porqué de esta elección. 

Actualmente una procesión se realiza el tercer domingo de noviembre en Senlis. Luego de las persecusiones anglicana y protestante su culto decayó bastante. Una pequeña capilla fue levantada en el sitio de la ermita y del martirio, donde se realizaba una procesión el Lunes de Pentecostés. Fue reconstruida en 1699 y demolida en 1794, por los revolucionarios. También padecieron las reliquias de la santa la Revolución, pues el arca que las contenía fue profanada y se perdieron los huesos.


Fuentes: 
-"Vidas de los Santos". Tomo XIV. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916.
-http://paroissesaintemaxence.net

miércoles, 18 de noviembre de 2015

Santos Haude y Tanguy, la asesinada y su asesino.

Santos Haude y Tanguy (Gurguy) de Bretaña, hermanos. 18 de noviembre.

Martirio de Santa Haude.
Cuenta su leyenda que ambos eran hijos de los señores de Trémazan, Galons y Florencia, hija de Honorio, príncipe de Brest. La madre murió al nacer la niña, en 525. Al poco tiempo el padre se casó con una británica hermosa y de buena familia, pero malvada en extremo. Gurguy fue enviado a la corte del rey Childeberto, y la niña quedó al cuidado de la madrastra. En breve comenzó a castigarla, imponerle trabajos, impedirle sus devociones y que hiciera la caridad con los bienes de la casa. Entonces Haude comenzó a comer menos para tener algo para los pobres. Pero la mujer se dio cuenta, y un día que la niña se escabullía para dar de comer a unos mendigos, la madrastra la siguió, le quitó el pan y lo echó a los perros. Además, dio una paliza a Haude. Estos maltratos la hicieron más retraída y más piadosa aún, pues buscaba en Dios su consuelo.

Pasaron los años en esta situación, y Haude se hizo una joven humilde, paciente y era amada por muchos. Ocurrió que su hermano Gurguy tuvo licencia para visitar a la familia, y al llegar a casa, la madrastra le dijo que Haude se había entregado a un joven, y que había deshonrado la casa familia. Gurguy le creyó y se comprometió a vengar el honor de la familia y salió en la busca de la joven. La vio al borde de una fuente y sin más, sacó la espada y le cortó la cabeza. La dejó abandonada y volvió a la casa. Y he aquí que la joven Haude se incorporó, puso la cabeza sobre sus hombros y caminó hasta el hogar, seguida de algunos campesinos que vieron el asesinato y el portento (es de los pocos santos cefalóforos que se dice volvieron a colocarse la cabeza). En casa, Haude mostró su inocencia y perdonó a su hermano, al que mandó hiciera penitencia. Entretanto, la malvada madrastra tuvo un síncope y se le reventaron el pecho y los intestinos, muriendo en el acto. Luego la joven recibió los sacramentos y murió en paz. Gurguy la enterró en la parroquia de Landunvez, el 18 de noviembre de 545. Sus reliquias fueron trasladadas a la iglesia de Santa Genoveva de París, donde con el tiempo surgió la leyenda acerca de que había sido discípula de Genoveva.

Haude regresa a casa
con la cabeza puesta.
Gurguy quedó deshecho, pero esperanzado en hallar perdón, se fue a Occismor, donde San Pol de León (12 de marzo), el cual le mandó ayunar y hacer penitencia durante cuarenta días en los bosques de Landerneau. Al cabo de esos días, se le apareció Haude, resplandeciente de gloria y le aseguró que ya había sido perdonado por Dios. Regresó Gurguy adonde el santo obispo, el cual vio cómo la cabeza del penitente estaba rodeada de un círculo de fuego, por lo cual le cambió el nombre de Gurguy a Tanguy, o sea, “guerrero de fuego”. Tanguy pidió a Pol le permitiera ser uno de sus monjes y el santo le admitió, enviándole al monasterio de la isla de Batz. Luego Tanguy fundaría la abadía de Gerber. Cuando su padre estaba para morir, le dejó unas tierras donde Tanguy fundó otro monasterio. Finalmente murió a 12 de marzo de 594.

La devoción a ambos, por separado casi siempre, se manifiesta en un culto como santos sanadores y milagrosos. Haude aún es venerada en Landunvez, donde una fuente milagrosa manaba aguas para curar, principalmente, las verrugas. Era costumbre pincharse las verrugas con una aguja y luego lanzarla a la fuente, pidiendo la protección de la santa.




Fuentes:

- http://diocese-quimper.fr/bibliotheque/files/original/0bc48e528618aad85c6bd99f741c29c5.pdf

-“Grand livre des saints: culte et iconographie en Occident”. JACQUES BAUDOIN. 2004.

domingo, 15 de noviembre de 2015

De tres mártires y dos persecusiones.

Santos Gurias, Samonas y Habib de Edesa, mártires. 15 de noviembre.

No es mucho lo que de estos tres santos se sabe, pero certero es, al menos. Vivieron en el siglo entre los siglos III y IV. Gurias y Samonas eran presbíteros avanzados en años que, junto al diácono Habib se retiraron al desierto cerca de Edesa, para dedicarse enteramente a Jesucristo. Gastaban sus días entre la oración, la penitencia y la predicación a los que pasaban por allí. Estuvieron en paz, hasta que estalló la persecución de Diocleciano. Fueron apresados e interrogados por el gobernador Antonino, que no logró que apostataran. Luego de pesados interrogatorios, los metió en la cárcel hasta que decidir qué hacer con ellos. Pero el tiempo pasó, Antonino murió y tardaron en designar sucesor. Y los santos en la cárcel. 

En 306, cuando llegó el sucesor, Muson, este mandó torturarles hasta que adoraran a los ídolos y al emperador. Como no lo logró, mandó decapitar a Gurias y a Samonas. Este último entonó una oración al Señor: "Oh Señor mi Dios, contra cuya voluntad ni un gorrión cae en la trampa, fuiste tú quien salvó a David en su dolor, quien hizo al profeta David fuertes como león, y el que concedió al hijo de Abraham salvarse de la muerte. Sabes, oh Señor, la debilidad de nuestra naturaleza, mira la lucha que se nos aviene; nuestro enemigo trata alejarnos de tu mano derecha y privarnos de la gloria que está en ti. Con tu ojo compasivo vigila que conservemos en nosotros la luz inextinguible de tus mandamientos. Guía nuestros pasos a tu luz, y haznos dignos de su reino. Bendito eres por los siglos de los siglos. Amén". Luego de ser martirizados, los cristianos enterraron sus cuerpos con reverencia.

No nos dan más datos de cómo se libró Habib, pero el hecho es que le dejaron de lado y le liberaron, tal vez por su juventud. El santo volvió al desierto para dedicarse a la oración y, además, a socorrer a los cristianos perseguidos. Unos años vivió en paz, hasta 323, cuando en la persecución de Licinio fue apresado junto con algunos que escondía. Después de varias torturas finalmente fue quemado vivo. Junto a él estaban su madre y algunos parientes y amigos, y de todos se despidió con el beso de la paz. Sus reliquias fueron enterradas junto a las de sus queridos Gurias y Samonas, y con ellos se venera 15 de noviembre.

Se les considera patronos contra los malos matrimonios, a partir de un suceso ocurrido en el siglo VI: Cuéntase que un soldado godo que servía en Edesa tomó por mujer a una cristiana llamada Eufemia, luego de jurar sobre la tumba de santos mártires Gurias, Samonas y Habib que no haría su esposa ningún daño, a pesar de no ser cristiano. Cuando terminó su servicio volvió a Europa, llevándose a Eufemia, la cual descubrió la verdad al llegar a casa de su marido: Estaba casado, y ambos la convirtieron en su esclava. Invocó Eufemia a los tres santos, recordándoles el perjurio que se había cometido sobre sus reliquias, y esa misma noche se acostó en Europa y despertó en casa de su madre, en Edesa. Al ver este traslado milagroso, todos dieron gracias a los santos. A los dos años el godo volvió y fue denunciado ante el prefecto y ejecutado por este.



Fuente:

-“Dictionnaire des prénoms”. TRISTAN HORDÉ. París, 2009.

viernes, 13 de noviembre de 2015

Santa Agostina, mártir de la caridad.

Santa Agostina Livia Pierantoni, virgen y mártir. 13 de noviembre. 

Nació en Pozzaglia el 27 de marzo de 1864 y sus padres se llamaron Francisco y Catalina. Fue la segunda de once hijos y la llamaron Olivia. Tuvo una infancia marcada por el trabajo, la austeridad y la sólida piedad cristiana. A los 4 años, recibió la Confirmación. Siendo de las mayores, fue como una madre para sus hermanitos, a los que educaba y cuidaba. Ese fue el germen de su caridad y paciencia para con los demás. Desde los 7 años supo lo que era el trabajo duro, pues fue asalariada en las obras de la carretera Orvinio-Poggio Moiano, portando pesadas cargas de piedras. Además, trabajaba en casa, en el campo, cuidaba los animales. Fue poco al colegio, pero como era de inteligencia despierta y muy aplicada, adelantaba más que las demás niñas. A los 12 la primera Comunión, y poco después se va a Tívoli, a la campaña de la aceituna con otras jóvenes. Por los peligros de estar fuera de casa, en ambientes poco religiosos, Livia asume el cuidado y la instrucción religiosa de sus amigas. Hacen un grupo virtuoso, que no va a los bailes ni se reúne con los jóvenes. Entre todas hacen frente a los jefes inescrupulosos y poco recatados.

Entre los jóvenes también tenía predicamento Livia, y causaba admiración. Su madre quería un buen matrimonio para ella, siendo hija mayor y de grandes aptitudes, no estaba dispuesta a que tuviera un esposo cualquiera. ¡Y anda si no tuvo el mejor Esposo! Según crecía en edad y madurez, su vocación a seguir a Cristo la conminaba a una opción radical. La caridad y el servicio eran sus impulsos. Después de alguna búsqueda, tuvo acogida entre las “Hermanas de la Caridad” fundadas por Santa Juana Antida Thouret (23 de mayo). El 23 marzo de 1886 entró al Postulantado en la Casa General, en Roma, para prepararse para ser una verdadera sierva de los pobres. Al año siguiente tomó el hábito añadiendo el nombre de Agostina, con el deseo de ser la primera santa de ese nombre (en realidad hay al menos otra y muy anterior, pero ella no lo sabía). Fue enviada al antiguo hospital del Espíritu Santo, una fragua de sacrificio y caridad, donde se forjaron santos como Camilo o Carlos Borromeo. A pesar del gran aporte de la Iglesia a la caridad y la enseñanza, la persecución religiosa en Italia, avanza. El anticlericalismo se confunde con el anticristianismo y todo lo católico huele a monarquía y falta de libertades. El hospital pronto sentirá la injusticia: expulsan a los religiosos capuchinos y se prohíben las imágenes religiosas. Las monjas no son expulsadas por lo probado de sus servicio y el temor a la protesta popular. Agostina logra erigir en un rincón oculto, un pequeño eremitorio con un altarcito y una imagen de la Santísima Virgen, a la que confía su obra, la salud y la paz de sus enfermos. Pide por ella misma, para tener fuerza y paciencia, para no flaquear. Y la Madre de Dios la sostiene, pues la caridad de la Hermana Agostina no tiene límites, por ello se contagia de tuberculosis, enfermedad de la que sana por milagro.
Ella destaca entre todos por su paciencia y amabilidad, incluso con aquellos que son hostiles a la religión y a las monjas. Entre estos hombres ásperos y desagradecidos, que muerden la mano que los ayuda desinteresadamente, llama la atención Romanelli, un hombre obsceno y violento, amigo de crear peleas. Este hombre fue expulsado del hospital, por un desagradable suceso con las mujeres en la lavandería del hospital. Antes de ser echado, tropieza con Sor Agostina, a la que amenaza. Le escribe cartas amenazantes con expresiones como "¡Te mataré con mis propias manos!", o  “no te daré más de un mes de vida!" Y lo llevó a cabo: el 13 de noviembre de 1894, teniendo la religiosa solo 30 años, Romanelli se coló en el hospital y la golpeó fuertemente en la cabeza, asesinando a la religiosa. Las últimas palabras de Agostina fueron para perdonar a su agresor.

El asesinato conmovió Roma, a creyentes y hasta a algunos enemigos de la Iglesia, que sabían de la abnegación y bondad de la hermana Agostina. El pueblo acudió en masa a los funerales, venerando el cuerpo de la mártir de la caridad. Fue beatificada el 12 de noviembre de 1972 por el Beato Pablo VI (26 de septiembre) y canonizada el 18 abril de 1999 por San Juan Pablo II (22 de octubre) y en 2003 fue declarada patrona de los enfermeros italianos. 


Fuente:
http://www.vatican.va/news_services/liturgy/saints/ns_lit_doc_19990418_pietrantoni_sp.html

jueves, 12 de noviembre de 2015

San Livino, sin lengua y predicando.

San Livino de Gante, obispo y compañeros mártires. 12 de noviembre.


Martirio de Livino, Ingelbert
y Crapahildis.
Según una "historia" poco fiable, atribuida a San Bonifacio (5 de junio), Livino nació en 580 y era hijo de un noble irlandés. Fue educado en las letras y la virtud en un monasterio. Cuando llegó a la juventud quiso ir a Inglaterra, para conocer a San Agustín de Canterbury (27 de mayo). Al llegar a la costa, nadie quiso llevarle, y entonces oró fervientemente y un ángel le tomó en sus manos y le trasladó a Inglaterra. San Agustín, viendo sus prendas y sus dotes de apóstol, sin esperar más, le ordenó presbítero y obispo. Luego regresó Livino a Irlanda un tiempo más hasta que decidió ser misionero, como tantos santos irlandeses, que luego de ser evangelizados ellos por el continente, se lanzaron a tierra firme para ser ellos apóstoles. No pocos son los obispos “itinerantes” que hallamos en la historia de la Iglesia. Sin sede fija, se lanzaban al apostolado. Según la leyenda, Livino fue uno de ellos. 

Ya en el continente, Livino se fue a Gante y Zelanda para predicar la fe a los paganos. En Gante veneró las reliquias de San Bavón (1 de octubre, 10 mayo, en Haarlem, y 9 de agosto, traslación de las reliquias). Luego se lanzó a misionar entre Gante, Aalst y Ninove. Muchos milagros realizó el santo para así confirmar la verdad de la Palabra que predicaba. Endemoniados, cojos y algunos muertos resucitados se le cuentan. Especialmente hay que señalar al niño San Ingelbert (Bricio, en otras versiones), al que devolvió la vista y bautizó junto a su madre, Santa Crapahildis. Ambos, en agradecimiento, se quedaron junto al obispo, acompañándole en las misiones. Cosa no extraña por otro lado, pues los misioneros itinerantes se hacían rodear de compañeros, monjes o seglares, que predicaran, pidieran limosnas o se dedicaran a cuidar unos de otros.

Cuando tenía 77 años se fue a predicar a Esse, hoy Sint-Lievens-Esse, donde habitaban aún algunos feroces paganos renuentes a convertirse. Allí alcanzó el martirio nuestro santo. Un grupo de idólatras le sorprendió predicando, le arrancaron la lengua con unas tenazas y la echaron a los perros, pero Dios se la restituyó para que siguiera manifestando la fe de Cristo. Entonces le decapitaron, pero el santo tomó su cabeza hasta llegar a una fuente, donde cayó desplomado, como se lee de los santos cefalóforos. Igualmente padecieron el martirio el niño y su madre. El santo, y la madre y el hijo, fueron enterrados en Houtem, hoy Sint-Lievens-Houtem, por los seguidores que quedaron vivos. En 842 el culto a su memoria ya estaba consolidado y las reliquias se “elevaron” y expusieron en público, lo que ya sabemos que equivale a una actual canonización. En el año 1007 serían trasladadas a Gante, donde fueron profanadas y desaparecidas en 1578, por los herejes. Aunque un cráneo suyo se venera en la basílica de San Servando, Maastricht. Otra supuesta reliquia que tiene la catedral de Maastricht es un evangeliario que dicen perteneció a San Livino, pero probablemente sea de los siglos IX-X.

¿Y qué hay de verdad en esta leyenda? Pues poco, la verdad. Los hagiógrafos, entre ellos los severos Bollandistas, plantean que solo sea un desdoblamiento del real apóstol de los sajones, San Lebuin de Deventer (también a 12 de noviembre), una leyenda creada en el siglo X por el hecho de tener su propio apóstol y reliquias. En Sint-Lievens-Esse aún se mantiene la fuente en la que según la leyenda el santo cayó. Se le invocaba como abogado de los dolores de cabeza. Otras ciudades, como St-Omer, en Francia, o Brabante, reclaman también la presencia del santo en sus tierras. Algunos le hacen obispo de Dublín, y no falta quien le haga monje de San Benito.


Fuentes:
-“Historia de la Iglesia de Bretaña”. Volumen XXIV. TR. CRESSY.
-“Año cristiano o Ejercicios devotos para todos los dias del año: Noviembre” JEAN CROISSET. S.I. bercelona, 1863.
-“Vidas de santos bienaventurados y personas venerables de la sagrada religión de San Benito”. Tomo XI. ANTONIO DE HEREDIA. O.S.B. Madrid, 1683.
-“Guirnalda Mística formada en el círculo del año”. Tomo II. FR. BALTHASAR BOSCH CENTELLAS Y CARDONA. O.M.I. Zaragoza, 1712.

domingo, 8 de noviembre de 2015

Los Cinco Santos Escultores.

Los Cinco Santos Escultores, mártires. 8 de noviembre.


Esta bonita leyenda habla de cinco escultores de Panonia, llamados Claudio, Nicostrato, Sinforiano, Castor y Simplicio. Los cuatro primeros eran cristianos, pero no Simplicio. Este notó como sus esculturas no eran tan bellas como las de sus compañeros, así que les preguntó cómo era eso, y cuál era su secreto. Sinforiano le respondió que ellos eran cristianos y siempre se encomendaban al verdadero Dios. Entonces Simplicio se convirtió a la fe de Cristo, y sus piezas resultaban mucho mejores que antes. Se hicieron tan famosos, que el emperador Diocleciano, de paso por Panonia, les encargó hacer una estatua del dios sol, en medio de numerosas figuras de animales y hombres. Los cinco escultores se pusieron manos a la obra y tallaron hermosas bestias, motivos florales, pero se negaron a hacer la estatua del dios. Se excusaron diciendo que con ello fomentarían la idolatría entre el pueblo, lo cual no podían hacer como cristianos.

Diocleciano les mandó llamar y al saber el motivo, intentó persuadirles con premios, amenazas y con torturas. Les coronaron de espinas y flagelaron, pero ellos lo vivieron con alegría, por padecer por Cristo. Finalmente el emperador ordenó les metieran vivos en cajas selladas de plomo y los tiraran al río Guadar. Al cabo de 42 días un cristiano llamado Nicomedes los halló flotando en el río en medio de resplandores y les enterró, venerando su memoria.La leyenda luego los fundió con los Cuatro Santos Coronados, mártires de Roma.


Fuente:
-"Vidas de los Santos". Tomo XIII. Alban Butler. REV. S. BARING-GOULD. 1916

viernes, 6 de noviembre de 2015

Beato Tomás Alonso Sanjuán.

Beato Tomás Alonso Sanjuán, salesiano mártir. 6 de noviembre. 

Es uno de los tantos mártires llamados “de la guerra civil”, aunque yo prefiero la clasificación de “mártir de la fe, en el contexto de la guerra civil”. Es más largo, pero más atinado. Puesto que mártires “de la guerra” fueron todos, de un bando o de otro; mientras que los santos son mártires de la fe que alcanzaron el martirio en esas circunstancias hostiles a la religión y, es de suponer, que habrían sido mártires también en otras circunstancias. Fueron asesinados antes o en medio de la guerra, pero no son mártires a consecuencia de esta, sino del "odium fidei" que caracterizó a España entre los años 31-39 (en realidad originado en el siglo XIX y sostenido con más o menos fuerza hasta los años 30 del siglo XX).

Tomás nació en Vitigudino, pueblo de Salamanca, en 1893. En 1906, con sólo 13 años entró a la Congregación Salesiana con vistas a ser hermano coadjutor. Fue trasladado a Sevilla donde trabajó como impresor (ya sabemos la importancia que los salesianos dan a la buena prensa). Su noviciado duró más de lo normal, cuatro años, por su carácter apasionado y en ocasiones airado. Finalmente fue admitido a la primera profesión en 1914. Desde este año estuvo en la Trinidad de Sevilla, hasta 1929 en que fue trasladado a Málaga, igualmente en calidad de impresor. Afortunadamente testimonios de su persona no faltan, alumnos, ex-compañeros, cooperadores de la Obra Salesiana han dicho de él que aunque era muy serio, era familiar y generoso. Todo trabajo que le encomendaban, sobre todo la imprenta, los desarrollaba con entrega y profesionalidad: el taller de los obreros, el teatro, ayudante del maestro de música. Gran amante de María Auxiliadora y de San José, presidía la Compañía de San José, asociación de y para los jóvenes obreros.

Estallada la guerra tres días antes, el 21 de julio de 1936 fueron arrestados todos los salesianos de la casa de Málaga, después de registrar y destrozar la casa y el taller (ojo, alguno de estos milicianos habían estudiado allí y sabían de la inocencia de los religiosos). Al día siguiente, junto a muchos sacerdotes de la diócesis también apresados, fueron trasladados al Gobierno Civil, desde donde fueron remitidos a la Prisión Provincial, llamada durante mucho tiempo después “la Brigada de los curas”. Insisto, no fueron ajusticiados por “la masa popular”, como se nos quiere hacer ver constantemente, sino por el gobierno del momento. Tampoco fueron apresados y asesinados “por ser del bando franquista”, y ni sabrían bien quien era ese Franco, sino únicamente por su condición cristiana y religiosa: el odium fidei. En la cárcel estuvo Tomás más de un mes, con los que había sido preso y con los que iban llegando, a los que procuraba lecho con diligencia y caridad, al decir de Don Luis Vera canónigo de la Catedral. El 22 de agosto comenzaron los fusilamientos de los religiosos, se repitieron el 30 y el 31, cuando los milicianos entraron y comenzaron a seleccionar prisioneros. Tomás fue el primer elegido, e intercedió por otro preso, seglar empleado del colegio salesiano, que no fue finalmente fusilado por no ser sacerdote ni religioso. Fue sacado de la prisión y fusilado, simplemente por ser religioso, junto al cementerio de San Rafael de Málaga, donde fue enterrado. Actualmente sus reliquias y las de los demás mártires reciben veneración en la catedral de Málaga. El Hermano Tomás fue beatificado junto a 496 mártires el 28 de octubre de 2008, la ceremonia de beatificación con más mártires celebrada hasta hoy, y su memoria se celebra el 6 de noviembre. 



Fuente:
-Holocausto católico. Los mártires de la guerra civil". SANTIAGO MATA. Versión Kindle.