miércoles, 8 de febrero de 2012

La Revolución Francesa. Historia de persecuciones cristianas II.

Durante la Revolución Francesa (1789-1799) la región más fiel a la Iglesia Católica fueron Loira y Bretaña, al Noroeste (diócesis actuales de Poitiers, Angers, Lucon y Nantes), zona evangelizada por San Luis María Grignion de Montfort; cuando los republicanos dejaron la región de La Vendée sin sacerdotes rurales, se formó un ejército de campesinos con apoyo de nobles y clérigos (“Epopeya de La Vendée”, recordada sobre todo por Secher, Reynal: "Le genocide franco-français. La Vendée-Vengé". París. 1988) para combatir la Revolución con armas domésticas, bajo la bandera del Sagrado Corazón (algunos bajo ideas monárquicas) y rosarios.

En junio de 1792 se levantan los primeros campesinos en Deux-Sèvres (departamento vecino a La Vendée), siendo fácilmente derrotados con crueldad por los republicanos; en 1793 tras la condena a muerte del rey Luis XVI y las protestas en los demás países, los republicanos declaran la guerra a Inglaterra, Holanda, los estados italianos y España, y ordenan reclutar a todos los jóvenes. Jóvenes de La Vendée y Deux-Sèvres se oponen y forman un ejército mal armado, obtienen el apoyo del conde de Artois (hermano de Luis XVI) nobles y clérigos de La Vendée y van tomando guarniciones desde marzo de 1773 a marzo de 1796. Los republicanos aplastaron el levantamiento cometiendo asesinando unos 20.000 pobladores de La Vendée. 

El investigador Gustavo Carrére afirmó: “Muchos de los Comisarios Revolucionarios enviados a La Vendée han pasado a engrosar la galería universal de genocidas. En ella tenemos a Le Bon, que en Pas-de-Calais asistía a las masivas decapitaciones y reía burlonamente ante la chusma sedienta de sangre, porque ninguno de los guillotinados recogía la cabeza como hizo San Dionisio; Albitte, que obligaba a los Sacerdotes, antes de subir al Cadalso del Martirio, a seguir por las calles, en irreverente procesión, a un asno revestido con las vestiduras de Obispo; Carrier, el sádico criminal que inventó como método de ejecución, los ahogamientos de cientos de campesinos en Nantes; el terrible Fiscal de la Revolución, Fouche, sacerdote renegado convertido al Jacobinismo más izquierdista y radical, conocido como "el cañoneador", por idear como rápido procedimiento de exterminio el masacrar a cañonazos a los prisioneros de Lyon."

Y Continúa Carrére: "Las "guillotinas secas", que eran barcos donde fueron asesinados cientos de prisioneros, sometidos a atroces torturas en horribles condiciones higiénicas, y dejados ahí a morir de hambre, de sed y de epidemias. El "Matrimonio republicano", procedimiento macabro que consistía en amarrar desnudos a los prisioneros laicos y religiosos, de distintos sexos, y ahogarlos con horquetas en los ríos utilizando barcos especialmente construidos para estos fines. Se encerraban a las víctimas en un edificio, por lo general, en la Iglesia, y se abatía el edificio a cañonazos… Las cifras más conservadoras —en relación con el programa de exterminio establecido en París y realizado por los oficiales revolucionarios— llevan a los siguientes resultados: en dieciocho meses, en un territorio de sólo 10.000 km2, fueron eliminadas 120.000 personas, por lo menos el 15% de la población total; diez mil edificios fueron completamente destruidos, el 20% de los de La Vendée.” 

Los republicanos rehusaron aceptar rendiciones, pues: “Estaríamos obligados a alimentarlos con el pan de la libertad, mas la compasión no es una virtud revolucionaria”, "... los saqueos no son, con todo, lo peor. En todos los rincones se veían violaciones y barbarie. Republicanos han violado mujeres en las carreteras y luego las han fusilado o degollado. Otros llevaban niños de pecho en la punta de sus bayonetas o de las picas...". Napoleón Bonaparte eximió a los vandeanos del servicio militar y entregó subvenciones a la zona, para evitar nuevos levantamientos. 

Bajo la Revolución Francesa murieron unos tres mil sacerdotes, además de monjas asesinadas o violadas, e innumerables campesinos católicos; desaparecieron antiguas Congregaciones que ayudaron a construir Francia y el resto del mundo; 40.000 religiosos abandonaron Francia. En las matanzas de septiembre hubo unas 1.400 víctimas, de ellas 223 eran sacerdotes, 191 de los cuales fueron beatificados como mártires en 1926; fueron beatificados sacerdotes de la Congregación de la Misión, Hijas de la Caridad, Carmelitas de París, diocesanos de La Vendée y otras regiones, Ursulinas, y laicos (sobre todo de Angers, Anjou).

Fuente: 
Bihlemeyer, Karl; Tuechle, Hermann. Storia della Chiesa 4. L`epoca moderna. Brescia, Editrice Morcelliana. 1988. pp. 115- 124.
Carrére Cadirant, Gustavo. Persecución religiosa en Francia durante la Revolución Francesa (Monografías.com Revolución francesa y persecución religiosa). 
Peña, Antonio R. La Revolución Francesa de 1789 y la Iglesia (II). 10 de julio de 2009 (Infocatolica.com
Piano, Luis Fernando, en La religión en tiempos de la Revolución Francesa. 1789-1795 (Monograíias.com La Religión en tiempos de la Revolución Francesa). 

No hay comentarios:

Publicar un comentario